Arabia Saudita

Ignacio Munyo      

El País, 7 de noviembre de 2021

Hace algunas semanas visitamos Riad, la capital de Arabia Saudita. Fueron tres días intensos en un país que mira al futuro con un proyecto que tiene liderazgo, sentido de urgencia y amplio financiamiento. 

La apuesta del reino es fuerte. El príncipe heredero Mohammed bin Salman lanzó en 2016 un ambicioso plan de reformas (llamado “Visión 2030”) bajo el lema: “una sociedad vibrante, una economía próspera y una nación ambiciosa”. Tiene como objetivo diversificar la economía, reducir la dependencia del petróleo, amentar las inversiones extranjeras y transformar el modelo económico con el sector privado como motor del crecimiento y el empleo.

Arabia Saudita es un país de 35 millones de habitantes, de los cuales 65% tiene menos de 30 años y que espera recibir de forma masiva inmigrantes de diversas culturas. Claramente necesita reformas para poder cumplir con el plan.

La agenda es muy intensa: transformar desierto en civilización. Por algo, desde 2017, el gobierno lleva plantados más de 3 millones de árboles. Pero el asunto es mucho más complejo. Para poblar, hay que generar condiciones culturales para que la gente decida inmigrar. Aquella máxima de Juan Bautista Alberdi (1810-1884) de que “gobernar es poblar” se aplica una vez más.

El proyecto no es viable sin una reformulación sustancial del rol de las mujeres y de la ortodoxia religiosa. Y en eso están.

Algunos ejemplos concretos. En 2017 Sarah al-Suhaimi se transformó en la primera mujer en presidir la bolsa de valores, y en 2018 Lubna al-Olayan en dirigir un banco. En 2018, las mujeres recibieron licencias para conducir autos, y en 2019, comenzaron a enseñar en preescolar y primaria. En 2019, el 56% de todos los graduados universitarios fueron mujeres. En 2019, el gobierno implementó un incentivo económico del 10% para la contratación de mujeres en las empresas. En 2020 el gobierno prohibió cualquier tipo de distinción de género en materia de contratación y remuneraciones, y anunció duras penas contra la violencia doméstica.

Un reciente informe del Banco Mundial muestra que Arabia Saudita es el país del mundo que más avances realizó en los últimos años en relación a los derechos de las mujeres. En palabras del príncipe heredero: “somos todos seres humanos, no hay ninguna diferencia”, pero “aún resta mayor apoyo para las mujeres en el futuro”.

El reino busca eliminar las ideologías extremistas y ser un país islámico moderado, abierto a todos los cultos religiosos. El poder de la policía religiosa se viene limitando y ya no patrulla las calles. En 2020, Arabia Saudita fue anfitrión del Foro Interreligioso del G20 con amplia presencia de líderes religiosos globales. El antiterrorismo ha sido posición histórica de Arabia Saudita, con un claro liderazgo mundial en la erradicación de células extremistas y rehabilitación de sus integrantes.

Abrir la economía, hacerla competitiva y atractiva para la inversión extranjera es vital para reducir la dependencia del petróleo. En el último Foro Económico Global, el príncipe heredero anunció oportunidades de inversión por USD 6 billones en los próximos 10 años, una magnitud similar a todo el PBI del país. En 2017, el gobierno autorizó por primera vez la propiedad extranjera de empresas de ingeniería, salud y educación. Introdujo una nueva ley de quiebras, legislación comercial, redujo la corrupción e instituyó un programa de privatizaciones. En 2019, aprobó un sistema más abierto de residencias para extranjeros, y en 2021, eliminó restricciones a la contratación de trabajadores inmigrantes, así como para el teletrabajo desde el exterior.

El desarrollo del turismo es clave en la “Visión 2030” y para ello es determinante impulsar la cultura, los deportes y el entretenimiento. En 2018, volvieron a abrirse las salas de cine, cerradas hacía muchos años. En 2020, Arabia Saudita recibió el Rally Dakar, y cerca de fin año se correrá un Gran Premio de Fórmula 1 en la ciudad de Jeddah. Se avanza en el lanzamiento de la mayor ciudad de entretenimiento del mundo (a 40 km de Riad), que incluye parques, centros de entretenimiento, instalaciones deportivas, academias, actividades acuáticas y de nieve, juegos de aventura, safaris, atracciones históricas y culturales. Se le suma el mega proyecto costero sobre el Mar Rojo, con instalaciones de ultra lujo. También la ciudad futurista Neom será una gran atracción para visitantes: una zona franca residencial de 26,500 km2 cerca del límite con Egipto y Jordania, que funcionará en base a energías renovables y en la que se proyecta que vivan un millón de habitantes.

Tuvimos una intensa agenda en Riad, posible gracias al apoyo del Embajador de Uruguay en Arabia Saudita Nelson Chabén, gran conocedor de la región. Nos reunimos con el Ministerio de Comunicación, Información y Tecnología y con el Presidente del Parque de las Ciencias y Tecnología Rey Abdulaziz. También con las autoridades de los dos principales Think Tanks del reino: el Centro de Estudios Rey Faisal y el Centro de Investigaciones Rey Abdullah, y avanzamos en acuerdos de cooperación académica.

Fue grata sorpresa al visitar a la Organización para la Cooperación Digital y reunirnos con la Secretaria General Al Yahya y su equipo. Al día siguiente, fuimos invitados a sumarnos a este nuevo organismo multilateral que fue creado a fines de 2020 por 7 países del Medio Oriente con sede en Riad. La novel organización tiene una firme intención de expandirse a nivel global para impulsar el espíritu emprendedor, la economía digital y la eficiencia de la administración pública. CERES es su primer miembro observador no-gubernamental, lo que implica una puerta abierta al servicio del Uruguay, tanto a nivel público como privado.

Fuimos a conocer una cultura con la mayor curiosidad y apertura posible. Encontramos un país en ebullición con un compromiso de profundas reformas que late en toda la sociedad. Volvimos con una gran agenda de cooperación y el convencimiento de que Uruguay debe mirar a Arabia Saudita con mucha mayor atención.