Desafíos en la marcha

El País

Las exportaciones avanzan a todo ritmo lideradas por el sector cárnico. Los granos corrigen precios, pero el escenario sigue siendo auspicioso. Los precios externos le ponen presión a la inflación local. El BCU quiere bajarla, pero se apiadó del dólar. La economía se recupera pero hay desafíos.

Luego del tropiezo de comienzos del año, cuando la pandemia truncó la temporada turística y el ingreso de dólares asociado a ella, la economía parece encaminada a crecer de manera más firme en este segundo semestre. Aquello fue una dura forma de recordar que el turismo es un sector clave por su tremenda capacidad de generar ingresos netos al país y múltiples empleos directos, en gastronomía, hotelería y otros servicios asociados.

Vinieron luego los meses más tristes de la pandemia, en los que se acumularon miles de fallecidos. La ola de coronavirus se frenó tarde, con nuevas medidas de restricción y luego con el avance del plan de vacunación, cuya contundencia y éxito ha puesto al Uruguay nuevamente como referencia mundial en el combate al Covid. Ya a partir de mayo comenzaron a darse indicios de una mejora en la actividad, que se afirmaron con el regreso de las clases y la mayor movilidad. Esto ha permitido que varios sectores de servicios comenzaran paulatinamente a mejorar sus ingresos.

Sí bien aún estamos lejos de una recuperación plena el índice Líder de Ceres anticipa que se ha retomado el crecimiento. Este índice acumuló en agosto su quinto aumento consecutivo, lo que permite proyectar que el PBI creció en el segundo trimestre y probablemente lo haga en el tercero, aunque los aumentos son moderados y el PBI retomaría su nivel de 2019 recién en 2022.

En este escenario, ha sido relevante el aporte de los sectores que no se vieron tan afectados en 2020 por la pandemia, como la construcción – liderada por el proyecto de UPM, al que se suman varios proyectos residenciales- y los agronegocios, que este año lideran el avance de la actividad.

En efecto, los datos de exportaciones de bienes -en las que los agronegocios son protagonistas- siguen mostrando aumentos contundentes, no solo respecto al año pasado, sino también al año 2019, pre pandemia. En agosto las exportaciones de bienes sumaron US$ 1.000 millones y acumularon US$ 6.970 millones en lo que va del año, 35% más que en 2020 y 15% más que en 2019.

Las exportaciones de carne vacuna siguen liderando las ventas al exterior, con un desempeño notable de la cadena cárnica, que vende más y a mejor precio. Las ventas de carne vacuna crecieron 90% interanual en agosto y acumulan un aumento de casi 50% en lo que va del año, con una facturación de casi US$ 1.500 millones. China sigue siendo el destino predominante, con casi 60% del total exportado. En volumen las ventas crecieron 40% interanual y casi 20% respecto a 2019. Las complicaciones logísticas son casi el único punto preocupante para el sector, más allá de las siempre posibles adversidades climáticas. Se estima que este mes al menos un par de plantas importantes de los grupos brasileños (Marfrig y Minerva) suspenderán la faena, básicamente adelantando licencias. Así, probablemente la faena total bajara y podrían desagotarse algunas cámaras de frío que están a tope.

Pero el escenario externo sigue siendo notablemente favorable. En la demanda, el último reporte anual del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por sus sigla en inglés) sobre el sector cárnico chino, proyecta que las importaciones de carne vacuna de dicho país seguirán creciendo este año y el próximo (gráfica). Al mismo tiempo, la demanda y los precios en EE.UU. se han afirmado en los últimos meses.

Respecto a la oferta, es sabido que Australia está reduciendo drásticamente su oferta exportable de carne vacuna, a lo que hay que agregar el grave conflicto con China, que dificulta su ingreso a ese mercado. Argentina -por su parte-, sigue excluyéndose del mercado internacional al haber extendido el ‘cepo’ a las exportaciones de carne vacuna hasta el 31 de octubre, por el cual impide que las ventas superen el 50% de lo vendido el año pasado. Los vecinos se empecinan en una política a esta altura patética, con la cual buscan – sin conseguirlo- reducir los precios de la carne en el mercado interno, mientras castigan y erosionan la base productiva y se empobrecen. En el caso de Brasil -el mayor exportador de carne vacuna y principal proveedor de China- cierta recuperación en el consumo interno y una menor faena hacen que el saldo exportable se reduzca este año, lo cual también constituye un factor alcista para el mercado internacional.

Granos moderando. Mientras el sector cárnico está en un gran momento, los precios de los granos han moderado su ímpetu. En el caso de la soja, China venía regulando sus compras, aunque ha reaparecido en los últimos días La oleaginosa perdió casi 50 U$S/ton desde sus máximos de mayo-junio, aunque se sostiene en 470-480 U$S/ton en Chicago, precios muy buenos en la comparación histórica. El maíz también corrigió a la baja, aunque de manera más moderada, porque los stocks en EE.UU. son muy bajos. El trigo se ha mantenido más estable, garantizando un excelente precio para la cebada y muy bueno para el propio trigo, a nivel local. Y la colza se lleva el mayor destaque, con precios en el mercado europeo (referencia para Uruguay) en torno a 600 U$S/ton.

Así, el escenario agrícola sigue siendo auspicioso, aunque el avance en las áreas será paulatino: la ganadería ya no cede tierras tan fácilmente y los costos han subido. El combustible – motivo de continuas discusiones políticas- está 24% más caro que el año pasado, medido en dólares. Además, las regulaciones ambientales en el país son más estrictas que en el “boom” de 2006-2014. En cualquier caso, las capacidades de siembra y cosecha, y la mayor productividad, permitirán que -si los precios siguen firmes- los cultivos sigan avanzando.

Dólar. Más allá de lo estrictamente vinculado a la producción y los mercados, esta semana el dólar volvió a ser protagonista. La cotización de la moneda estadounidense tuvo un descenso significativo, especialmente desde que el Banco Central decidiera subir la tasa de interés, preocupado por el avance de la inflación. Fue una suba modesta ( del 4,5 a 5%) pero alcanzó para impactar en el pequeño mercado cambiario uruguayo: ante el mayor atractivo de las colocaciones en pesos y el presumible debilitamiento del dólar, varios inversores financieros comenzaron a volcarse a títulos en pesos o pesos indexados, vendiendo dólares y presionando aún más la cotización de la moneda estadounidense en el mercado. Esto motivó a la Unión de Exportadores a manifestar explícita y directamente su preocupación al Banco Central. Días después -y ante la persistente caída- el Central decidió intervenir comprando más de 31 millones de dólares, cuando la cotización rumbeaba para los 42 pesos. Frenó así la caída del billete verde, qué rebotó unos 25 centésimos; la política es seguir la tendencia externa del dólar, pero moderar los desvíos abruptos.

Aun así, la preocupación por la competitividad y los costos persiste. La debilidad del dólar es global (también cayó en Brasil), y explica -en parte- los altos precios en dólares de los productos. Pero Uruguay no puede exagerar: si la política monetaria se adelanta demasiado a normalizarse, se corren riesgos de retraso cambiario. Lamentablemente, el último dato de inflación (conocido el viernes) no ayuda: la tasa sigue subiendo (está en 7,6%) y si bien no es un aumento extremo, es una inflación rebelde. Los combustibles y la carne vacuna (con aumentos anuales de 26% y 15%, respectivamente) son los precios que más han incidido.

Es clave asumir que estas subas son transitorias (el petróleo y los productos no suben indefinidamente) pero los mecanismos indexatorios de precios en Uruguay, complican la lucha contra la inflación. Así, el Banco Central seguramente seguirá subiendo la tasa y el dólar seguirá siendo -indirectamente- un freno para que la inflación no avance.

Al final, la última palabra la tienen la actividad y la producción. Si el país es competitivo, aumentarán. Para verlo hay que registrar -por ejemplo- los volúmenes exportados de los principales productos, que se muestran en el cuadro adjunto. Hay avances, pero más moderados de lo que los montos en dólares muestran.