Educación y trabajo: las claves para enfrentar la revolución tecnológica

Por Stephen Milder.

La vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, y el presidente del Codicen, Robert Silva, participaron de las presentaciones del nuevo libro “La revolución de los humanos”, del director de CERES Ignacio Munyo con la producción periodística de Federico Castillo. Se trata de tres actores clave, no solo del actual gobierno, sino porque ocupan posiciones estratégicas en un tema que concierne al Uruguay de hoy: cómo afrontamos el futuro del trabajo a través de la educación en una era marcada por el avance exponencial de la tecnología.

Mieres enumeró los tres desafíos que conlleva la revolución tecnológica, cada uno marcado por la temporalidad. “La contención” de quienes pierden su empleo debido a la automatización “en el corto plazo”; en segundo lugar, “el gran desafío de este año”, que es “la recalificación laboral”; y, por último, “el gran desafío de fondo que es la transformación educativa”.

Silva enfatizó sobre este último punto, al afirmar que la educación es “el instrumento para atender esta circunstancia de los desafíos tecnológicos de la automatización, para ponerle valor a aquello de la artesanía manual, de la creatividad, de la propia empatía o inteligencia social que se habla como diferenciales en el mundo donde la tecnología avanza fuertemente”.

“Los países que se han catapultado en el mundo han hecho una fuerte apuesta a la educación, no hay duda. Y la apuesta fuerte a la educación pasa por recursos económicos. También pasa por nuevas estrategias, por ‘aggiornamento’ del sistema, por adecuación de propuestas, en el más amplio sentido de la palabra propuestas, y transversal a todo el sistema educativo”, señaló el máximo jerarca del Codicen.

El ministro de Trabajo y Seguridad Social enfatizó en la cuestión de las relaciones laborales, un área en la que se debe “lograr un cambio cultural que requiere de tiempo”, y también conseguir “la creación de un clima de confianza recíproca y de credibilidad del proceso de negociación” para dejar atrás “una lógica dominante de pulseada en términos de juego de suma cero” y llegar “a la construcción de un clima (cuyo) resultado implique la visibilidad de beneficios recíprocos”.  Según Mieres, bajo la “lógica de avances y retrocesos en términos de conquista” no se permiten “acuerdos que reconozcan que el éxito del emprendedor implica también el éxito y la mejora de las condiciones de vida del trabajador”.

Si bien existe un consenso amplio en la sociedad en relación a las implicancias del avance tecnológico sobre el trabajo, y que el punto central es la dimensión educativa, lo cierto es que nos encontramos en una carrera contrarreloj.  Lo que “no nos puede pasar es el pensar -en el Uruguay- desde la lentitud, donde por regla general, cuando se habla de los uruguayos, se habla de la resistencia a los cambios”, sostuvo Argimón. “Supimos en distintas oportunidades ser un país de vanguardia en múltiples aspectos. ¿Por qué no serlo ahora?”, concluyó.