El dilema de Lacalle, Alfie y Arbeleche

El Observador

El recrudecimiento de la pandemia en varios países (incluido Uruguay) obliga a repensar y calibrar las medidas de estímulos y apoyo económico que los distintos gobiernos pueden instrumentar. La planificación más o menos que estaba en la cabeza de muchos era que para fines de 2020 se podía ver una salida clara ya con más pistas sobre la vacuna y con una reactivación más vigorosa de la actividad tras las medidas más duras de confinamiento y restricciones que hubo al inicio (marzo-abril). Ese final ya lo sabemos, no pasó, y lo vemos en los últimos los días con datos preocupantes por los casos de covid-19. Incluso el gobierno tuvo que ajustar un poco más la perilla sanitaria prolongando el cierre de fronteras en el pico de la zafra estival (enero). ¿Qué margen tiene la mesa chica del equipo económico del presidente Lacalle Pou junto a su ministra de Economía Azucena Arbeleche y el director de la OPP Isaac Alfie para tomar nuevas medidas? De eso irá esta entrega de Rincón y Misiones.

Una transición más larga y el reclamo por medidas
Camilo dos Santos
A juzgar por los plazos que se manejan, todo hace pensar que las primeras dosis de la vacuna contra el covid-19 en Uruguay se implementarán en el correr de los próximos dos o tres meses. Hoy no tenemos elementos para saber si con esa primera etapa de la vacunación permitirá girar un poco más la perilla de apertura económica; todo hace prever que el riesgo sanitario continuará siendo una amenaza y que los cuidados convivirán por un buen tiempo. ¿Cuánto más? Es una buena pregunta que miles de personas y empresas se hacen para intentar descifrar cuál será la suerte de sus empleos o negocios en los próximos meses.

Y es en este escenario de incertidumbre y de dificultades que en las últimas semanas algunos jugadores de la coalición de gobierno comenzaron a levantar la voz pidiendo un rol más activo del Estado profundizando las medidas que se han aplicado hasta ahora. El economista Eduaro Ache -ahora asesor político y económico del líder de Cabildo Abierto Guido Manini- marcó su posición y pidió un afloje del Estado para evitar la pérdida del tejido emprendedor de pequeñas y medianas empresas (pymes) ante el recrudecimiento de la pandemia que, a su juicio, se extenderá como mínimo por otros seis meses. «Así como en su momento se apelaba a aquella metáfora de las perillas, hoy creo habría que comenzar a aflojar las perillas de ciertos instrumentos del Estado a todo este grupo de uruguayos y empresarios (pymes) que están empezando a sufrir las consecuencias y aguantaron estos seis meses pensando que eso iba a ser lo peor», dijo Ache en esta entrevista con El Observador. Manini respaldó ese reclamo. «Claramente hoy la opción es ajuste o reactivación», escribió en Twitter.

También hubo otros que se sumaron en esa línea y generaron revuelo en la interna blanca como el pedido del senador Juan Sartori. «Se apostó a la libertad responsable. No alcanzó. Necesitamos políticas que garanticen la salud de todos y permitan sobrevivir a la gente», escribió en Twitter el exprecandidato a la Presidencia por el Partido Nacional.

El exministro de Economía y senador del Frente Amplio, Danilo Astori, fue otro que reclamó por un mayor gasto del Estado. Para el contador, el gobierno «tiene que gastar más» para afrontar la crisis que generó la pandemia de covid-19 y «no debe asustarse porque tiene base para hacerlo», dijo a Informativo Sarandí.

Las críticas para ambos no demoraron en caer desde el propio Partido Nacional. Al primero (Sartori) se le achacó su lejanía del país y de la bancada de su propio partido y, al segundo (Astori), se lo marcó como el gran responsable de la herencia de dejar un déficit fiscal del 5% para la administración de Lacalle Pou.

El equilibrio, la credibilidad con el déficit y la realidad
El margen de recursos para abrir la billetera del Estado para amortiguar los efectos de la pandemia ya se sabían que eran (y son) escasos. Además, de lidiar con la pandemia a 15 días de haber asumido, el gobierno de coalición aprobó su ley madre (el Presupuesto) con metas bien ambiciosas que incluyeron una necesaria caída del rojo de las cuentas públicas. La amenaza de perder el grado inversor está lejos de desaparecer, aunque sí el contexto mundial puede dar un tiempo mayor para hacer los deberes y preservar ese activo que hoy permite pedir prestado a bajas tasas de interés.

La ministra de Economía ya anticipó que durante 2021 no se cumplirá con la meta de reducción gradual de la cuentas públicas definida en el Presupuesto (4,1%). «Estamos revisando que será un resultado donde el mayor gasto se va a traducir en un déficit fiscal mayor», dijo Arbeleche en conferencia de prensa la pasada semana.

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«Se refiere (por el anuncio de Arbeleche) a la meta sobre el déficit nominal, lo que es razonable. Pero no hay motivos para no cumplir con la meta estructural, que excluye factores extraordinarios», escribió en Twitter el economista privado Javier de Haedo. El gobierno tiene como meta llevar el déficit a 2,5% del PIB al finalizar su gestión dejando de lado efectos extraordinarios (como pueden ser las medidas para contener el covid-19), una previsión que varios analistas tomaron como desafiante y ven difícil de alcanzar si la economía no crece como proyectó el gobierno en el Presupuesto (+2,3% en promedio hasta 2024).

La titular del MEF anunció que las proyecciones del gobierno indican que el Fondo Coronavirus gastó US$ 625 millones en 2020, y que esa herramienta seguirá activa este año. «No esperamos que mágicamente de un día para el otro se tengan que replegar los apoyos. Va a llevar un tiempo que las personas puedan estar más fortalecidas y andar por sí mismas», subrayó respecto a la extensión de las medidas. Ceres ya había anticipado en octubre que la pandemia obligaría a «gastar más» para atender las transferencias sociales.

La economía uruguaya rebotó en el tercer trimestre versus el segundo, pero quedó un 6% por debajo del tercer. En marzo recién vamos tener la foto del último trimestre (octubre-diciembre) y de la magnitud de la caída en 2020, pero el BCU anticipó esta semana que rondará el 5,8% (el MEF había previsto una contracción del 3,5% en el Presupuesto).

Lo concreto es que la recuperación en forma de V -como en su momento llegó a tener el equipo económico- quedó atrás. El Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) espera que recién en 2023 la economía uruguaya recupere los niveles que tenía en 2019. En el actual contexto económico y social, «será necesario fortalecer el apoyo económico a los sectores más vulnerables de la población y a las actividades que se encuentran más afectadas por la emergencia sanitaria», planteó en un informe divulgado en diciembre.

Tampoco todas son pálidas. La debilidad del dólar a nivel global (un aliado para la reducción de la inflación doméstica) tiene como contracara precios récord como lo que estamos viendo en las últimas semana como una soja arriba de los US$ 500 por tonelada. A esto se suma una reciente zafra récord de cultivos de invierno (trigo y cebada) que aprovechará precios muy buenos en los mercados internacionales para exportar en los próximos meses.

La tracción de la agroindustria y sus exportaciones durante el primer semestre pueden tirar del carro si el clima no juega una mala pasada. En contraste, otros rubros como el comercio y el turismo seguramente sigan de capa caída en la medida que el empleo no consolide su recuperación, ya que los salarios públicos y privados caerán en términos reales este año.

El presidente y la mesa chica del equipo económico tendrán ahora que poner todo en la balanza y ver si es necesario o no recalibrar la apuesta para que el Estado tenga un rol más activo en el camino para la salida de la crisis social y económica. Hasta ahora, se apostaron las fichas al sector privado y a dar más estímulos para que la inversión sea el motor para reactivar la actividad y darle un empuje al empleo. Ahora se sumó el factor político al debate dentro de la propia coalición y no solo está en juego la credibilidad de los grandes números de la economía.

Soy Ándrés Oyhenard , editor de Economía y Empresas de El Observador. Hasta aquí esta nueva entrega de Rincón y Misiones, la newsletter exclusiva para suscriptores Member de El Observador para entender mejor la realidad económica y los temas que tocan nuestro bolsillo, y contar con mejor información para tomar decisiones.