El paquete de fideos y la cartita del comité

El Observador

La polémica sobre los alimentos recogidos en comités de base del Frente Amplio para distribuir entre familias pobres, con una carta de los militantes de izquierda para el que recibía la ayuda, generó una polémica política que no fue como las comunes entre los bloques de oficialismo-oposición, y que deja estos 10 puntos para analizar.

1) hay una necesidad de alimentos para familias que no pueden sustentar su vida cotidiana;

2) hay una expresión de solidaridad que no se limita a la preocupación, sino que se transmite en dar algo propio a otros, no familiares ni amigos, a otros que más lo precisan;

3) hay un partido político que cumple un aniversario muy especial y lo celebra sin fiesta, sin encuentro, sino con el gesto de recolectar alimentos de sus seguidores para donar a los pobres;

4) hay una autoridad partidaria, del lema político más grande del país y que tiene la red de locales, más amplia de todo el sistema, que reconoce que no tiene capacidad para canalizar la donación y derivar a los destinatarios

5) hay un organismo de gobierno, la Intendencia de Montevideo, que acepta hacerse cargo de la distribución de esas donaciones;

6) hay una jerarca pública que acepta que el reparto de esos alimentos, se haga con un mensaje político-partidario adjunto, mediante una cartita, de un donante identificado, a un receptor anónimo

7) hay una oposición a ese gobierno departamental, que reacciona ante ese hecho, pero con tibieza,

8) hay dirigentes políticos del mismo partido que recogió alimentos y del que es la intendenta, que reaccionaron con indignación por la decisión de vincular la donación con un festejo partidario;

9) hay otros dirigentes políticos del mismo partido, que reaccionaron con bronca porque el partido no haya logrado distribuir esos alimentos usando su red;

10) hay un ministro de Desarrollo Social que dice que no está mal que la Intendencia distribuya los alimentos recogidos en comités de base del Frente Amplio, y que lo malo era repartirlos con cartas políticas de militantes, pero que eso fue subsanado porque Carolina Cosse revirtió la primera decisión de hacerlo así.

Vayamos punto por punto.

1) La pobreza merece una atención especial, de todos los partidos, con mucho profesionalismo y sensibilidad, pero, sobre todo, entendiendo que no es un problema ligado exclusivamente a la pandemia, porque ya había aumentando en 2018 y 2019 en la medición por línea de ingreso. Pero además, un estudio de CERES de setiembre, había demostrado que entre los estrictamente “pobres” por ese método (poco más de 308 mil personas) y los que ganan un poco más pero viven igual que los “pobres” (que fueron estimados en más de 207 mil uruguayos), la magnitud de la gente que vive en el país en situación de pobreza es de casi 516 mil personas.

2) Es importante que la sociedad no pierda la actitud de cooperar con los otros, que tenga actitud de desprendimiento para ayudar, porque eso es un valor social a cuidar.

3) No es un dato bueno para el FA que en una fecha tan especial no haya podido encontrar la forma de celebrarlo, respetando protocolos, sin aglomeración. No hubo creatividad para inundar las redes con audiovisuales de los padres fundadores de una alianza política de izquierda muy exitosa. No deja de ser preocupante para el Frente, que el 50 aniversario haya pasado casi como un día más.

4) Inexplicable.

5) La actitud de hacerse cargo es buena; la forma elegida no fue adecuada. No fue que recibió una donación, fue que la coordinó con . el partido. Una cosa es aceptar distribuir donaciones, que dejan de ser una donación de un partido, para integrar el conjunto de asistencia que hace la IMM sin identificar quién es el que donó. No es lo mismo que sea de una marca de empresa a que sea triangulación partidaria. La IMM puede repartir productos que fueron donados, pero no puede ser “el correo” de un partido.

6) Aunque lo haya hecho con la mejor intención, Cosse cruzó un límite que un gobernante debe tener claro. No se puede mezclar un acto de solidaridad, con una campaña partidaria y lo de “la cartita” es inconcebible. Alcanza con pensar la cara de gente pobre, que precisa ayuda para comer, abriendo un paquete de arroz que trae un mensaje político del “Comité A redoblar” de Goes, del “Comité Che Guevara” de La Teja, o cualquier otro.

7) La oposición salió al cruce, pero sin la dureza que hubiera sido si fuera al revés. Si el Mides repartía paquetes de fideos con mensajes de la Coordinadora Aparicio Saravia o de La Casa de los Lamas, el Frente Amplio habría denunciado el hecho con una fuerza acorde a la magnitud del episodio. ¡Qué pedido de informes! Escrache puro y duro; denuncia pública con énfasis en la gravedad del caso.

8) El ex secretario general de la IMM, Fernando Nopitsch dijo que era “muy buena la idea de festejar los 50 años () recolectando alimentos” porque “son muchos los que hoy necesitan un plato de comida”, pero opinó con firmeza: “es un gran error que sea la Intendencia quien los reparte, es necesario cuidar la institucionalidad”. Como militante histórico del PS y del FA, Nopitsch puso el dedo en la llaga: la institucionalidad se cuida, no es una formalidad.

9) El senador Alejandro “Pacha” Sánchez criticó a Cosse y al presidente del FA, Javier Miranda, y se preguntó “si el FA que tiene comités de base en todos los barrios de Montevideo y en casi todas las localidades del interior, ¿no tiene la capacidad de acercar esos alimentos a las ollas populares?”.

Mostró disgusto con ambos, pero precisó: “soy mucho más crítico con el FA que con la intendenta, porque si la gente confió en el FA, el FA tendría que haber dicho: esto lo voy a repartir yo en los barrios y aparte creo que lo puede hacer”.

10) El ministro Bartol dijo que no veía mal que la IMM distribuyera las donaciones del Frente, pero que le parecía mal que se adjuntara la cartita del comité de base. Eso también preocupa, porque el ministro debe tener claro que el objetivo es la gente que precisa, pero la “forma” también es importante, y que está mal, absolutamente mal, que se vincule una donación a pobres con un aparato partidario.

Cosse y Bartol coincidieron en la buena voluntad de acercar ayuda a la gente, pero no mostraron especial atención a las formalidades institucionales, y eso no hay que verlo como protocolo diplomático sino como la esencia de la República, que cuida con celo la utilización partidaria de la necesidad de los pobres.

Claro que la historia está llena de abusos, en campaña electoral y en períodos entre elecciones, sean en ayudas de gobierno o en promesas de partidos en oposición.