Elecciones en pandemia

El País

Hoy vota Costa Rica, en elecciones generales enmarcadas dentro de esta interminable pandemia. Si ninguno de los candidatos supera el 40% de los votos, habrá una segunda vuelta presidencial el 3 de abril. El calendario electoral sigue cargado en la región. A las elecciones del año pasado en Ecuador, El Salvador, Bolivia, Perú, México, Argentina, Paraguay, Nicaragua, Venezuela, Chile y Honduras, se le suman varias más y muy relevantes. El 13 de marzo serán las elecciones parlamentarias en Colombia, el 29 de mayo la primera vuelta presidencial y el 19 de junio la potencial segunda vuelta. El 2 octubre habrá elecciones generales en Brasil, y el 30 de octubre sería la eventual segunda vuelta presidencial.


En Uruguay se vive con intensidad la campaña electoral por el referéndum del 27 de marzo, en el que se consultará a la población sobre 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración promulgada en julio de 2020, pero en las que lo que se juega más que eso, con una puja política que sobrevuela: un voto a favor o en contra del gobierno.
¿Cómo la pandemia afectada a las elecciones?


Un reciente estudio del “Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento” (Cippec), reconocido instituto de Argentina, analizó regularidades de las elecciones celebradas en pandemia en todo el mundo. En primer lugar, se buscó adaptar la logística para que el acto de votar sea posible en el marco de los protocolos, que no sea una carga para el ciudadano y que se puedan mantener los niveles de participación. Se apeló a un incremento de lugares de votación, tratamientos preferenciales para grupos de riesgo y, en donde la legislación lo permite, se generaron mecanismos adicionales para votar. Al mismo tiempo, se extremaron los cuidados para difundir información creíble sobre el proceso electoral, garantizar la asistencia de las autoridades de mesa, la equidad en las condiciones de competencia y el control ciudadano.


Pero, más allá de implementar los cambios necesarios para garantizar la participación y cristalinidad del proceso, la pandemia también afectó los resultados de las elecciones.
En Ceres analizamos los resultados de las elecciones realizadas desde que comenzó la pandemia a principios de 2020 y fines de 2021, con especial énfasis en América Latina. Nuestra región fue la más golpeada por la pandemia, tanto desde el punto de vista sanitario como del de la contracción económica. En América Latina vive menos del 9% de la población mundial, pero explica casi el 25% de las muertes asociadas a la pandemia, a pesar de haber impuesto duras medidas de restricción de movilidad. Para aumentar el volumen de información, el estudio fue más allá de la región: se consideraron elecciones llevadas a cabo entre mediados de 2020 y fines de 2021 en todo el mundo. Se cruzaron los datos de los resultados de 47 elecciones con variables asociados a la gestión de la pandemia, que a priori podrían afectarlos. Para cada elección se definió si el partido de gobierno era de concepción ideológica considerada de centro hacia la derecha o de centro hacia la izquierda. Se tuvieron en cuenta solo dos resultados: “continuidad” o “cambio”; definiendo “continuidad” como un resultado favorable para el partido o la coalición de gobierno (oficialismo) y “cambio” como un resultado favorable para la oposición. En todos los casos, el resultado es independiente a si el gobierno de turno era de centro hacia la derecha o de centro hacia la izquierda.


El análisis muestra una correlación negativa y estadísticamente significativa entre las muertes causadas por covid-19 en los 30 días previos al acto electoral y el apoyo al oficialismo. Sin importar la orientación ideológica, si hubo muchas muertes la gente le pasó factura al gobierno y optó por cambio. De hecho, se observa que el número promedio de muertes (ajustado por la población) había sido 3 veces mayor en los países en lo que la oposición venció al oficialismo en las elecciones.


La gente también pidió cambio cuando vio restringida su libertad de movilidad. Aquellos gobiernos que impusieron restricciones más duras al movimiento de las personas durante la pandemia fueron los más golpeados en las urnas. El análisis muestra una correlación negativa y estadísticamente significativa entre el apoyo electoral al oficialismo y la intensidad de las medidas restrictivas de movimiento tomadas por los gobiernos de turno. Así lo muestra la diferencia entre los valores del indicador de la Universidad de Oxford que computa la intensidad del cierre de instituciones educativas y lugares de trabajo, cancelación de eventos públicos, restricciones a las reuniones y al transporte colectivo, campañas de información del gobierno para quedarse en casa; restricciones a los movimientos internos, y controles de viajes internacionales.


Naturalmente, la gente espera que el gobierno logre minimizar la cantidad de muertes asociadas a la pandemia con la menor restricción posible de la libertad de movimiento; lo que es razonable, aunque sea muy difícil de alcanzar porque no van de la mano. Los resultados del estudio indican que la clave fue encontrar el punto de equilibrio entre impacto sanitario y movilidad, aquellos gobiernos que lo lograron fueron premiados por los ciudadanos en las urnas.


Si estos resultados encontrados con datos globales se replicaran en Uruguay en la votación del 27 de marzo, lo más probable sería una victoria del gobierno. Más allá del debate político interno, el manejo de la pandemia en Uruguay fue reconocido a fines del año pasado entre los mejores a nivel internacional, y más importante aún, por la mayoría de la población. Pero habrá que seguir pendiente de la dinámica de la pandemia que todavía no está cerrada. Y, además, tener siempre presente que la realidad en cada caso es mucho más rica y compleja que las estimaciones basadas en regularidades empíricas.