En Uruguay se puede

La inauguración de una nueva planta automotriz para fabricación de vehículos con vocación exportadora no es solo el inicio de un negocio que dará trabajo y aportará tecnología a Uruguay. Es la recuperación de un rubro de actividad que ha tenido altibajos a lo largo del tiempo. Esta nueva iniciativa se da de la mano de una inversión que escogió a nuestro país por tres cuestiones básicas: estabilidad, reglas claras y constantes que facilitan los negocios, y una justicia independiente.

Esas fueron las razones que la prensa uruguaya eligió destacar de las muchas que dio el empresario argentino Manuel Antelo durante la inauguración de la remozada planta de Nordex que producirá el modelo utilitario “Transit”, en asociación con Ford, en Uruguay.

El emprendimiento de un grupo que viene apostando fuerte al país en materia de inversiones, apunta a fabricar hasta 50.000 vehículos al año a futuro, aunque comenzará con cifras más acotadas.

El mercado potencial: América Latina. La mano de obra: uruguaya. Son más de 500 empleos directos y con tendencia a crecer. La firma integrará autopartes de diversos países de la región. Los vehículos: made in Uruguay.

En una región llena de ejemplos de inestabilidad institucional, cuando no, lisa y llanamente quiebres de la legalidad; en un subcontinente que tiene sobrados ejemplos de decisiones antojadizas de gobiernos y parlamentos, Uruguay se ha convertido en una isla a la que muchos miran. Un territorio donde las condiciones para la inversión son predecibles; donde ejecutivos y empresarios pueden instalarse y vivir en paz.

Es momento de capitalizar nuestra construcción colectiva de varias décadas, que ha derivado, paulatinamente, en un país de posibilidades para la inversión extranjera, que se llame UPM, Google o Ford.