INFORME DE CERES – «Cuellos de botella»: ¿Cuáles son las oficinas «tranca inversiones»?

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El CERES presentó un estudio que identifica las oficinas que generan obstáculos a la concreción de negocios, según un sondeo entre agentes de inversión.

El instituto CERES presentó un sondeo entre agentes de inversión que identificaron los obstáculos que encuentran empresarios que tratan de concretar negocios en Uruguay, y con esa información armó un mapa de los “cuellos de botella” para invertir en el país. La presentación la hizo el director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), Ignacio Munyo, en un encuentro con socios de la institución, realizada en el Club de Golf.

Ante más de 300 empresarios y ejecutivos, Munyo destacó que Uruguay tiene ventajas comparativas en la región para captar inversiones, y que la fortaleza de la democracia y del relacionamiento político es valorado por inversores extranjeros. Pero advirtió que en las reuniones con potenciales inversores de países de la región, de Europa y de Medio Oriente, entre otras zonas, se advirtió que hay obstáculos para la tramitación de negocios y las trabas burocráticas se concentran en determinadas oficinas públicas.

“La excesiva burocracia complica la llegada de inversiones que impulsen el empleo y el ingreso en el país”, dijo el director de CERES y agregó que “para saber en dónde está parado Uruguay”, ese centro de estudios realizó “una comparación sobre qué tan engorroso es cumplir con los requisitos de la administración pública, con respecto a países de ingreso similar”. Dijo que de ese análisis surge que la complejidad regulatoria es, en promedio, mayor en Uruguay.

Añadió que “para analizar con detalle lo anterior” CERES realizó “durante meses un gran esfuerzo para analizar el organigrama del estado uruguayo y detectar donde están escondidos los cuellos de botella para la inversión, donde se trancan y muchas veces naufragan los proyectos de inversión que por suerte están permanentemente llegando al país”.

Consultaron “a múltiples profesionales que se dedican a recibir inversores” y les preguntaron motivos y detalles. “Todo lo que nos decían lo anotábamos; analizamos todo el gobierno central, los entes autónomos, servicios descentralizados y personas públicas no estatales para definir las reparticiones tranca inversiones”.

“En base a esto, detectamos cuellos de botella para la inversión en la DGI, el BCU, la Dirección Nacional de Migración correspondiente al Ministerio de Interior, la Junta de Pertinencia del MSP y el BPS, entre otros” y “a su vez, se denunciaron problemas en el tratamiento con Intendencias, así como en ciertas personas públicas No Estatales, como LATU, INIA e IRCCA”.

Munyo contó que “los entrevistados manifestaron lidiar diariamente con este tipo de problemas: demoras excedidas y disparidad de criterios, una baja digitalización en general y dificultades en trámites web.

También señalaron como problemas para los negocios, “el tener que enfrentarse a un exceso de pedidos en inspecciones y dificultades para acceder a ciertos certificados, así como a una alta descoordinación entre departamentos dentro de un mismo organismo y entre organismos”.

“No hay duda de que las demoras excesivas, en comparación con otros países, y las dificultades en el proceso, desmotivan y/o frustran a interesados de invertir en Uruguay”, sentenció el economista.

Al finalizar la presentación con análisis de economía global, regional y especialmente de Uruguay, Munyo presentó “las conclusiones” del trabajo técnico que realizó el equipo de CERES:

– “A pesar de la gran incertidumbre en el mundo y en la región, el 2022 va a ser un buen año para la economía uruguaya, pero habrá que tomar decisiones fundamentales para consolidar el futuro desarrollo del país.

– Entre la inflación global y la guerra, la situación global es muy compleja, de gran incertidumbre, pero al mismo tiempo determina una gran oportunidad para América Latina y especialmente para Uruguay.

– Uruguay es una isla de calidad institucional en América Latina y lo tiene que capitalizar. Uruguay necesita multiplicar la inversión. Se puede lograr, hay avances promisorios en varios frentes.

– Pero también hay potenciales complicaciones tributarias globales que pueden afectar la estrategia de promoción seguida hasta el momento. Hay que estar ya analizando alternativas.

– El 2022-2023 marcará un punto de inflexión para la trayectoria del país -que no será ni el primero ni el último- pero en el que veremos si el país aprovecha una gran oportunidad para empezar a volar”.