La coalición de gobierno, entre lo urgente y lo importante»

El Observador

La coalición de gobierno, entre lo urgente y lo importante» pág. 20

ADOLFO GARCÉ

La coalición de gobierno, entre lo urgente y lo importante A medida que el humo del incendio se vaya disipando podremos ver con más claridad los cambios de fondo El gobierno tuvo una buena semana. El presidente Luis Lacalle Pou se mantuvo

firme en sus convicciones en cuanto a cómo manejar la pandemia, pero movió otras perillas, también muy importantes, en el terreno del diálogo político y en el de las políticas públicas.1 Soy de los que suspiraron con alivio. Finalmente, se abrió un espacio, al menos una rendija, para una conversación civilizada entre gobierno y oposición. Luis Lacalie Pou se reunió primero con los tres intendentes frenteamplistas: Carolina Cosse, Yamandú Orsi y Andrés Lima. Se reunió al día siguiente con los líderes de todos los partidos que, en el balotaje, respaldaron su candidatura a la Presidencia: Pablo Iturralde, Julio María Sanguinetti, Guido Manini Ríos, Pablo Mieres y Edgardo Novick. Las dos reuniones fueron muy importantes porque ayudaron aliberartensión. Lejos de debilitar el liderazgo presidencial, los dos ámbitos de diálogo ratificaron la imagen de un jefe de gobierno que sostiene con mano firme el timón. Es verdad: a veces son los presidentes débiles los que precisan dialogar. Otras veces, como en este caso, el diálogo no es una señal de debilidad sino de fortaleza.

Se movió, también, la perilla de las políticas públicas. El Ministerio de Economía y Finanzas anunció un amplio paquete de medidas apuntando a favorecer la reactivación económica, la creación de empleo y la atención a la emergencia social. El gobierno aceptó gastar más, mucho más. A principios de 2021 se estimaba un gasto de US$ 540 millones para el primer semestre, que ahora se amplía a US$ 900 millones. Entre las medidas anunciadas se destaca el plan de creación de 15 mil empleos zafra- Ies, que recogió una propuesta de un grupo de intendentes del Partido Nacional. Acá también se liberó tensión, en la medida en que decisiones de este tipo eran reclamadas, aunque en tonos distintos, por socios de la coalición (especialmente por el Partido Colorado y Cabildo Abierto) y por el Frente Amplio.

El presidente se mueve, el gobierno también. La coalición, escribí hace un tiempo, está ingresando en una nueva etapa en su funcionamiento interno.2 En esta nueva fase los socios del Partido Nacional incrementan su perfil, proponen políticas públicas y, eventualmente, subrayan diferencias. Algo de esto y a está ocurriendo. Pero la coalición de gobierno también está ingresando en una nueva etapa desde el punto de vista de la agenda de gobierno. Aunque la pandemia está lejos de estar controlada, los expertos advierten algunos signos alentadores. La comparecencia del GACH ante la Comisión Especial del Senado aportó información que confirma la esperanza, aunque tengamos que blindar mayo. En todo caso, a medida que se siga acercando el fin de la emergencia generada por el covid-19, las prioridades del gobierno irán cambiando. Las urgencias impuestas por la inminencia del desastre sanitario dejarán cada vez más espacio para las reformas comprometidas por la coalición durante la campaña electoral, plasmadas en el Compromiso por el País.3

La coalición de gobierno fue electa porque sintonizó con una intensa demanda de cambios en un amplio conjunto de políticas. Algunos de estos cambios se notaron muy rápidamente, como el viraje hacia la `mano dura` en la política de seguridad. Otros están en trámite, como la reforma de la seguridad social. Pero, de aquí en más y hasta que vuelva a sonar la hora de la competencia electoral (en general, esto ocurre a partir del cuarto año del mandato), las reformas estructurales tendrán un lugar preponderante en la agenda del gobierno y en el debate público. Transformación educativa, apertura comercial, reforma de la administración pública y de la gobernanza de las empresas públicas, entre otros asuntos, cobrarán especial visibilidad.

Un oportuno estudio reciente divulgado por Ceres ayuda a vislumbrar la viabilidad política de algunas de estas iniciativas.4 La `radiografía parlamentaria` elaborada a partir de una encuesta muestra que hay más respaldo en los legisladores para algunas iniciativas (estrategia de inserción internacional y la modernización del régimen laboral) que para otras (la reforma jubilatoria o el manejo fiscal). Otro excelente documento, preparado por Nicolás Albertoni y Sebastián Vallejo Vega para la fundación Konrad Adenauer, en el que se analizaron las plataformas electorales presentadas por los partidos políticos durante la campaña electoral, había llegado en 2019 a conclusiones parecidas. Los autores comprobaron la existencia de `consensos claros` entre los partidos que competían en ese momento con el FA. Los autores mostraron una alta concordancia entre las posiciones del PC, PN y PI en la mayoría de los temas, y diferencias significativas en temas económicos y de inserción comercial de estos partidos con Cabildo Abierto.5

El gobierno que asumió el Io de marzo del año pasado tiene claro que debe cumplir con lo prometido. La pandemia lo obligó a destinar energía, tiempo y recursos a atenderlaemergencia. De todos modos, durante el 2020, especialmente en la LUC y la ley de Presupuesto, se las ingenió para empezar a avanzar en los objetivos trazados durante la campaña electoral. A medida que el humo del incendio se vaya disipando podremos ver con más claridad los cambios de fondo, tanto los que ya están en curso como los que seguramente vendrán. 1Ver: . 2Ver: . 3Documento disponible en: . 5Disponible en: .

Adolfo Garcées doctoren Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República. adolfogarce@gmail.com.