La cuenca de la laguna Merín como polo de desarrollo

El País – Un estudio de Ceres identificó el potencial de una nueva vía de acceso al mundo para la producción, en una región pobre, con menos empleo, ingreso y desarrollo que el promedio del interior del país.

La región fronteriza de la zona de la Laguna Merín ofrece la posibilidad —hasta ahora desaprovechada— de una nueva vía de transporte de mercancías. La Hidrovía Uruguay-Brasil, que conecta la Laguna Merín con la Laguna de los Patos existe jurídicamente, pero no es apta para la navegación. En caso de realizarse los dragados necesarios, permitiría llegar por agua a ciudades como Pelotas y Porto Alegre, así como al puerto de Rio Grande.

El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) realizó un profundo estudio de este tema, con análisis de la historia que hay detrás de este proyecto y las investigaciones ya llevadas a cabo. El reporte fue consecuencia de entrevistas de campo con actores de referencia y el análisis de la situación socioeconómica de la región involucrada.

En base a esto, se presentan las oportunidades que implicaría, así como la consideración de que es el momento indicado para reforzar el diálogo binacional y avanzar en la concreción del proyecto.

En los últimos días, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, confirmó públicamente el interés por parte de Brasil en perfeccionar la navegabilidad de la Hidrovía Uruguay-Brasil: “Hay muy buena expectativa y hay decisión política, tanto en Brasilia como en Montevideo, de llevar adelante este proyecto (…) Hace muchas décadas que está en el papel, pero ahora parece que la concreción es inminente”.


Desde 1963, con la instalación en Montevideo de la Comisión Mixta Uruguaya-brasileña para el Desarrollo de la Cuenca de la Laguna Merín, ha habido avances en distintos frentes, pero el proyecto sigue postergado. Eso es a pesar del amplio consenso expresado en informes realizados y también en opiniones de los involucrados.

Una de las razones principales fue la falta de financiamiento privado, factor que en la actualidad parecería no ser un problema. Según Mattos, “hay iniciativas privadas que ya están avanzando en el trato de este tema”.

Además, el ministro agregó que las acciones de dragado necesarias son “una inversión relativamente menor frente a la envergadura”. Otra razón de la demora se atribuye a falta de coincidencia en voluntad política de los países, pero actualmente dicho camino aparece despejado.

La región fronteriza de la zona de la Laguna Merín tiene todo el potencial para transformar la zona en un polo de desarrollo integral, y si se lograra la concreción del proyecto, los beneficios serían múltiples.

En primer lugar, abriría un camino alternativo para exportadores de la zona, que hoy deben enfrentar costos elevados al tener que transportar sus mercancías a Montevideo o al oeste del país, únicas vías de salida hacia el mar, como se observa en la siguiente figura.

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Una vez puesta en marcha, permitiría a productores de la zona transportar sus productos por barco hacia el puerto de Rio Grande, y desde allí a China. Según manifestaron los actores consultados, en muchos casos se trataría de una opción económicamente más conveniente.

El abaratamiento de los costos deriva en una mejora de la competitividad y abre puertas a nuevos mercados. En este sentido, se abriría la posibilidad de aumentar el comercio con el sur brasileño, que hoy está importando del norte de Brasil y Paraguay materias primas que Uruguay también produce. Aparte de favorecer a producciones actuales, incentiva a la diversificación de la oferta exportadora de Uruguay.

En cuanto a la nueva vía de transporte que se abriría, todos los productores que lo consideren conveniente pueden verse beneficiados. Pero, ¿qué productos tienen potencial de exportación en el mercado del sur brasileño? Según lo recabado en la investigación de Ceres, el maíz y la roca calcárea (uno de los componentes principales del cemento gris) tienen grandes oportunidades en un posible aumento del comercio con esta zona fronteriza.

Para el maíz, hay alta demanda por ser destinado como alimento para las producciones avícola y porcina. Actualmente, el abastecimiento de este insumo para los productores de Río Grande del Sur proviene de estados del centro oeste de Brasil y de Paraguay.

Para la roca calcárea, Uruguay cuenta con la segunda disponibilidad más grande de Sudamérica de este mineral de uso valioso en la construcción que, por no tener estacionalidad, podría generar negocios durante todo el año y es demandado en el sur de Brasil.

Otros sectores que pueden verse involucrados con la concreción del proyecto son las industrias del cemento y de la madera.

La industria del cemento y prefabricados en Uruguay podría desarrollarse en la zona fronteriza para proveer al mercado brasileño. En el caso de la madera, los desechos que se vinculan a la actividad servirían como insumo para la producción de diversos derivados. Además, podría representar una nueva vía de salida de la producción de potenciales nuevas inversiones relacionadas al sector de la forestación y otros.

Por otro lado, se trata de un área rica en ciertos minerales que, con precauciones ambientales, representa una opción a considerar. Y, por último, es una oportunidad única de impulsar los intercambios ya existentes.

Un beneficio adicional es la posible reducción de la contaminación, al sustituir transporte carretero por fluvial, así como la mejora logística a raíz de la descentralización del comercio de mercancías.

Pero, para un correcto desarrollo del proyecto, es importante tender a homogeneizar las normas relacionadas a controles aduaneros y regulaciones pertinentes, otra de las razones que frenaron la ejecución en años anteriores. Asimismo, se impone prestar la debida atención a la preservación de la diversidad de flora y fauna de la zona, con fin de no dañar la biodiversidad. En caso de llevarse a cabo, se darían una serie de obras que podrían tener un impacto directo e indirecto en la calidad medioambiental de la región.

La región de la cuenca de la Laguna Merín es una de las zonas más carenciadas del país en términos socioeconómicos, situación que puede comenzar a mitigarse si se aprovecha la buena cantidad de territorio subutilizado, homogéneo y apto para producir bienes altamente demandados por mercados cercanos. Se trata de la región más pobre, con menos empleo, menos ingreso y menos desarrollo que el promedio del interior del país, como se observa en la siguiente tabla.

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El acondicionamiento de la Hidrovía Uruguay-Brasil aparece como una oportunidad para generar fuentes de empleo e impulsar el desarrollo de la zona, de la mano del aumento de la producción.

La apertura hacia nuevos mercados es un pilar fundamental para lograr el crecimiento sostenible de un país. Los gobiernos de ambos países han dado señales de interés en avanzar en ese sentido, por lo que ahora, si se comprueba su factibilidad, la región halla el momento justo para reforzar el diálogo binacional e impulsar la ejecución de un proyecto que refleja amplias ventajas.