La madre de todas las reformas

Foto: Leo Barizzoni

El pasado 30 de noviembre tuvo lugar el tradicional desayuno anual en el que CERES presenta las perspectivas para el año entrante. El evento, al que asistieron 350 personas entre empresarios, diplomáticos y representantes de organismos internacionales, dejó una conclusión inequívoca para los próximos 12 meses: Uruguay deberá hacer todos los esfuerzos a su alcance para acelerar el ritmo de apertura comercial.

“El TLC con China es lo más importante para el 2022”, afirmó el director de CERES, Ec. Ignacio Munyo, en una frase que resume la expectativa que existe en el sector empresarial y en el comercio con este anuncio que irrumpió como una buena noticia en 2021, luego de años de parálisis en esta materia.

La ruptura con el viejo esquema de negociaciones en un Mercosur que funcionaba como un corsé, se dio en los hechos para Uruguay con el anuncio del gobierno de Luis Lacalle Pou de que buscará un TLC con China, y la manifestación de interés formulada por Pekín. La decisión brasileña de reducir unilateralmente aranceles, convalidó la tesitura uruguaya de que los socios del Mercosur deben tener una mayor autonomía de acción que la que la tradición del anquilosado bloque sureño impone.

Si un eventual TLC con China es un objetivo, también debería serlo el ingreso al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que nos permitiría abrirnos al Pacífico y sus dinámicos mercados.

El 81% de los países emergentes que redujeron aranceles en los últimos 25 años mejoraron sus niveles de desarrollo humano. Es un dato de la realidad que muestra los beneficios de la apertura comercial para naciones que, como Uruguay, apuntan a un mayor nivel de desarrollo y prosperidad para su población.

El 2022 será un año desafiante, el tercero de gobierno de la coalición, con una consulta popular sobre la Ley de Urgente Consideración que calentará los motores de campaña de todas las formaciones políticas. Por eso el Ejecutivo deberá hacer un esfuerzo en focalizar energía en la consecución de los objetivos de apertura comercial que se planteó.

En el Mercosur, la ventana de oportunidad que ofrece el gobierno de Jair Bolsonaro con China hasta 2022 debe aprovecharse. El impulso que el anuncio de ese potencial acuerdo con el gigante asiático ganó en buena parte de la opinión pública, también debe capitalizarse. El acercamiento a mercados externos para que nuestra producción, el esfuerzo de nuestro trabajo y creatividad lleguen con mayor facilidad y beneficien a Uruguay y a los uruguayos es un objetivo ineludible que debe continuar al tope de la agenda.

La apertura comercial es, para Uruguay, la madre de todas las reformas.