Lo que dicen y esperan ellos, y nosotros

El Observador

En los últimos días conocimos tres sondeos que permiten ver qué piensan sobre la economía los empresarios, los dirigentes políticos y la gente, y lo que resulta del conjunto de creencias, sensaciones y proyecciones termina configurando el escenario en el que se moverá el país en el tiempo post-pandemia; de eso te quiero hablar en esta entrega de Rincón & Misiones.

El pulso de la economía

Un comerciante minorista que trabaja en diversas ferias de barrios suburbanos, se encontró con un especialista en temas económicos y de inversiones y en medio de la conversación le tiró la clásica pregunta: «¿Cómo ve usted la economía para este año y el que viene?». El hombre de negocios le devolvió la interrogante: «¿Cómo la ve usted? Cuentéme cómo siente usted que va la cosa, y qué espera que pase en las próximas semanas».

Más que un razonamiento aislado de un especialista, la percepción de los involucrados en la economía diaria ayuda a entender el pulso efectivo de la actividad. En los últimos días conocimos la encuesta semestral de Exante entre empresarios y altos ejecutivos respecto al clima de negocios; un trabajo especial del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) de sondeo a todos los legisladores (93 en 96), y el informe mensual de Confianza del Consumidor (ICC) de Equipos-Universidad Católica. Veamos lo que nos muestran.
¿Qué dicen los parlamentarios?

Entre los legisladores, 71% prefiere priorizar la concreción de acuerdos comerciales sin esperar una luz verde del Mercosur, mientras que 23% prioriza la relación con sus socios, como plataforma de inserción, y un restante 6% no opina del tema. Eso significa que una amplia mayoría de los parlamentarios, siete de cada diez, está a favor de la apertura al comercio y no se cuelga de una postura proteccionistas que otrora era compartida por amplio espectro político.

El trabajo de Ceres muestra que sobre las relaciones laborales, y pese al fuerte símbolo que tiene «la ley de 8 horas», 61% de los legisladores está a favor de flexibilizar el régimen de trabajo a tiempo semanal, y 35% se inclina por mantener el esquema vigente. O sea que una mayoría -que es más grande que la bancada oficialista- entiende que no hay por qué persistir en un estricto régimen de 8 horas diarias, sino que el total de la carga semanal, 44 o 48 horas, puede dividirse en los días de trabajo de acuerdo a lo que convenga más para el funcionamiento.

Respecto a la conveniencia de hacer cambios al impuesto a la renta empresarial, no hay una respuesta con mayoría absoluta: pero el sondeo arroja un resultado de alto interés: 41% dice que hay bajar la cuota del IRAE de forma selectiva, y 8% que la baja debe ser generalizada; 27% opina que este gravamen debería aumentarse para apoyar inversiones específicas, y 19% cree que se debería mantener como está.

Es muy fuerte eso: no llega a 3 de cada 10 la relación de parlamentarios que está por aumentar el impuesto a las empresas; lo que parece vincularse con la necesidad de estimular las inversiones, para generar empleo y bienestar.

Llama la atención, por el resultado y por la tónica del debate político sobre el tema, que la mayoría de los legisladores esté de acuerdo con una renta básica y temporal a las familias más vulnerables (71% a favor y 25% en contra), aunque la pregunta subraya lo de «temporal» y eso puede atenuar el efecto de respuesta, y que se asocie al impacto de la emergencia sanitaria.

Sería importante conocer el pensamiento de los legisladores respecto al concepto de un ingreso asegurado a las personas, como subsidio estatal sin contrapartida y sin límite de tiempo, lo que probablemente muestre un resultado diferente.

Uno de los datos fuertes del sondeo, sino el más fuerte, es el 62% de los legisladores cree que el sistema educativo no prepara adecuadamente a las nuevas generaciones para el mercado laboral, mientras que solamente 30% cree que sí lo hace.
¿Qué dicen los empresarios?

La encuesta semestral de la consultora Exante sobre expectativas empresariales, mostró que 55% opina que el clima de negocios es bueno o muy bueno y solo el 3% opinó que es malo.

El trabajo con empresarios y ejecutivos de las principales compañías del país, refleja que prima un panorama optimista sobre el desempeño de la economía para este año y el que viene.

Casi 80% de los consultados dijo que espera que la situación económica sea mejor dentro de un año.

Además, están mejorando las expectativas de los ejecutivos respecto al ritmo de crecimiento que puede lograr la economía uruguaya en un horizonte de tres o cuatro años.

No son deseos, son proyecciones, expectativas.

Para esas consideraciones, los economistas que lideran el sondeo dicen que pudo incidir la evolución reciente de los commodities, y en términos más generales, el hecho de que en los últimos meses se ha venido afianzando un contexto externo relativamente favorable para Uruguay.

Los empresarios proyectan, en su mayoría, un incremento de su actividad, pero son cautelosos en expectativa de ganancias y de toma de decisiones para poner más dinero en el negocio.

Según Exante: 68% espera más producción, 48% espera más rentabilidad y 42% espera más inversión.

El dato preocupante es lo previsible: mientras que 68% proyecta producir más, solamente 26% tiene previsto contratar más personal.

Respecto a la evaluación de la gestión del gobierno, entre los empresarios hay una alta aprobación (85%) con una porción de respuesta neutra (13%) y un mínimo nivel de desaprobación (2%).
¿Y qué dice la gente?

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) dio un aumento de 2,8 puntos en abril, aunque sigue en el nivel de «moderado pesimismo». El ICC se compone de tres variables, la percepción de la economía personal, la evaluación y perspectivas de la economía del país y la Predisposición a la compra de bienes durables (electrodomésticos, y automóviles y viviendas), y en este mes de abril se dan mejoras en los tres subíndices.

La Situación Económica Personal fue el rubro de resultado más modesto, mientras que la expectativa sobre la economía del país mejoró en las dos dimensiones, tanto para dentro de un año como para el horizonte de tres años. Estas mediciones han demostrado ser un buen indicador para anticipar tendencias, porque más que deseos, reflejan la percepción de la economía doméstica y de las vivencias populares de lo cotidiano.
Conclusiones

Estas mediciones han demostrado ser un buen indicador para anticipar tendencias, porque más que deseos:

Los uruguayos, a nivel popular, son realistas: mantienen un pesimismo moderado y confían que lo peor ya pasó y que se viene algo mejor, aunque no espectacular.
Los empresarios sienten que el gobierno se maneja bien, que hace lo que debe y puede para mejorar el ámbito de decisiones de inversión, y que hay perspectivas de mejora, lo que no implica que dejen de ser muy prudentes la hora de invertir más y sobre todo, de contratar más gente en sus planillas.
Los legisladores han procesado cambios en sus cabezas, no solo por partido, sino que están más proclives a fomentar inversión y comercio, a no ahogar con impuestos a los emprendedores, y a jugarse por apertura de mercados, lo que implica dejar atrás ideas proteccionistas, que hoy se mantienen vivas tan cerca como cruzando el Plata. Pero en esa «radiografía parlamentaria» quedan expuestas ideas que implican un «conjunto de creencias» que no están en sintonía plena con sus partidos, los que integran la coalición de gobierno, y que en algunos caso puede llevar a debates o sorpresas que parezcan salidas del guión oficialista.
Todo confluye en un panorama de mirada relativamente optimista para la economía de mediano plazo, y el resultado final derivará de dos factores: uno es el escenario externo, de precios de mercados y otras tendencias; otro es el de capacidad política para liderar cambios políticos que afirmen el sendero hacia el desarrollo.

Soy Nelson Fernández, periodista y analista económico, columnista de El Observador. Hasta aquí esta nueva entrega de Rincón y Misiones, la newsletter exclusiva para suscriptores Member de El Observador para entender mejor la realidad económica y los temas que tocan nuestro bolsillo, y contar con mejor información para tomar decisiones.