Los números del fenómeno futbolero en Uruguay y un índice sobre la posibilidad de conversión a SAD

La Diaria – Un informe de Ceres sobre el fútbol uruguayo realizó un análisis FODA y con base en distintas fuentes de información presentó un índice sobre la dicotomía entre la gestión de los clubes como asociación civil o con inversores privados. “La liga local no destaca de la misma manera que los futbolistas uruguayos en el exterior” es el corolario del análisis FODA –fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas– del fútbol uruguayo que forma parte de un informe del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) conocido días atrás. La publicación presenta una serie de números que muestran a Uruguay al tope de varios rankings sobre producción de futbolistas de élite y también las causas detrás del fenómeno, como que 2% del territorio de Montevideo está ocupado por canchas de fútbol.


También desarrolla un índice que, tomando distintas variables, determina la posibilidad de que cada uno de los clubes de Primera y Segunda División sean gestionados como asociaciones civiles con dirigentes a cargo o inversores privados de la mano de una sociedad anónima deportiva (SAD). El resultado muestra que el fútbol local está en plena transformación, ya que prácticamente todos los clubes con potencial para que lleguen capitales hicieron su conversión.


Para sacar a relucir la antagonía entre los futbolistas uruguayos y la liga local bastaría con prestar atención al fin de semana. Joaquín Piquerez logró ser el jugador uruguayo número 19 en levantar el trofeo continental en este siglo y junto con Giorgian De Arrascaeta aportó para completar ya 11 finales consecutivas de la Copa Libertadores con uruguayos en cancha; mientras, el Campeonato Uruguayo 2021 se define con los árbitros y los tribunales en el centro del espectáculo. Ceres mostró este choque de realidades señalando que los 50 mejores futbolistas celestes “valen casi cuatro veces más que los 50 mejores jugadores chilenos”, pero los clubes de Primera División chilenos valen “casi 1,5 veces más que los de Uruguay”.


Pese a lo negativo del panorama local, el informe sostuvo que “el potencial del fútbol uruguayo como formador de futbolistas”, estatus que se desarrolla con base en variados datos e información dentro de la publicación, lleva a evaluar que “el país tiene lo necesario para impulsar la calidad de su liga”.


A su vez, pensando en que “el fútbol uruguayo se consolide como un sector atractivo para invertir” es que el informe plantea una serie de recomendaciones: perdonar deuda a los clubes si invierten en nueva infraestructura; auditar sus balances; mejorar la organización y “el producto visual”, junto con percibir más dinero por la televisión; “cuidar el proceso de selecciones, principal embajador del país en el mundo”; y hacer alianzas con clubes y ligas del exterior.


Uruguay es el mejor país


Entre los 30 mejores países del ranking FIFA están todas las selecciones con capacidad de ser al menos competitivas en un Mundial, y en ese grupo Uruguay se posiciona con bastante ventaja como la nación con mayor valor per cápita de sus 23 mejores futbolistas. Esto quiere decir que la relación millones de dólares/habitantes da a Uruguay mejor que el resto, y junto con Croacia y Portugal integra un podio con distancia de las demás selecciones nacionales.


Haciendo el mismo ejercicio, pero tomando los 500 mejores futbolistas del mercado, también Uruguay se destaca y se posiciona ampliamente por arriba de rivales continentales como Argentina, Brasil, Colombia y Chile, resaltó Ceres.


En agregado, y citando datos de la FIFA, se mostró la capacidad exportadora de futbolistas de Uruguay. En términos absolutos “fue el noveno país del mundo con mayor número de transferencias en la última década: 3.341”, lo que representa 972 pases al exterior por cada millón de habitantes.


“Entre 2011 y 2020, 600 millones de dólares ingresaron a clubes uruguayos a raíz de transferencias. Se trata de un ingreso importante, cercano al 0,1% del PIB. Con costos de producción que muchas veces son compensados por los ingresos, es una fuente clave para la sostenibilidad del fútbol local”, repasó Ceres en su informe.


El ranking de transferencias por países en número de futbolistas y millones lo encabeza Brasil, pero al ver los datos en términos relativos a la población Uruguay vuelve a relucir: “Argentina realizó 164 transferencias, y Brasil 71, por millón de habitantes entre 2011 y 2020 [contra 972]. En cuanto al dinero percibido por habitante, ingresaron a Uruguay 164 dólares contra 28 dólares a Argentina y 13 dólares a Brasil”.


Al ampliar el espectro de la comparación a Europa, sólo un país mejora los datos y es Portugal, que tiene diez millones de habitantes y una liga de fútbol que tuvo varias reformas que la potenciaron en los últimos años. Los cambios reglamentarios, en el desarrollo de juveniles y estrategias como “la utilización de las salidas de futbolistas a préstamo” en busca de posteriores “traspasos permanentes” son cuestiones que “podrían servir de referencia para la liga uruguaya”, indicó Ceres. El plan de Portugal derivó en que, según datos de la FIFA, la última década los tres principales clubes de la liga (Benfica, Porto y Sporting Lisboa) fueran los de mejor saldo positivo entre compras y ventas de toda Europa.


El informe desarrolla una metodología que toma datos de la web Transfermarkt y el Banco Mundial sobre los 23 jugadores con mayor valor de mercado de cada uno de los países que están en el top 30 del actual ranking FIFA. “Con los datos recabados, se estimó estadísticamente el efecto de haber sido formado inicialmente en clubes uruguayos sobre la determinación del valor de mercado del futbolista” y se constató que los celestes “en promedio valen más que jugadores con iguales características pero de otras nacionalidades”.


Con esa fórmula “los futbolistas uruguayos valen 3,46% más que los de la confederación asiática, 2,71% más que los de Concacaf [América Central y del Norte], 1,88% más que los jugadores africanos, 1,62% más que los de Conmebol [Sudamérica] y 0,59% más que los de UEFA [Europa]”. “Por los datos, haber sido formado en Uruguay es una variable que, en promedio, afecta positivamente al valor de mercado; una ‘marca país» que vale mucho y se puede potenciar aún más”, subrayó Ceres.


El fenómeno cultural


Detrás de este éxito de los futbolistas orientales hay un país en donde el deporte más popular forma parte de la idiosincrasia nacional, y eso se observa en múltiples planos. “Los triunfos a lo largo de la historia generaron un sentido de identidad con el fútbol, lo que genera una gran masividad”, evaluó el estudio, que cita datos de un trabajo hecho por la Universidad de la República en 2018: hay 165.000 uruguayos que practican regularmente este deporte por estar afiliados a clubes del fútbol infantil, ligas del interior, la Liga Universitaria y la Asociación Uruguay de Fútbol.


Además, de acuerdo con la consultora Cifra, 25% de la población acude a los estadios a ver fútbol profesional, cuatro de cada diez hombres lo practican con regularidad y 53% de la población piensa que el fútbol es lo que más destaca a Uruguay en el exterior.


Otro foco particular que pone Ceres es la “amplia disponibilidad de canchas de fútbol” que hay en Montevideo. Según un mapa de la capital que incluye las canchas de cada zona, “se estimó con base en su tamaño y de acuerdo con la reglamentación oficial de la cantidad de jugadores que pueden jugar en cada una que más de 2% del territorio montevideano está ocupado por canchas de fútbol”; esto permite que unas 28.000 personas puedan jugar simultáneamente.


Hay más números incluidos en el reporte para dimensionar el fenómeno: más de 51.000 niños y niñas de entre cinco y 12 años están inscriptos en alguna liga de baby fútbol, mientras que, por otro lado, casi 3.000 personas se han graduado de la Licenciatura en Educación Física en los últimos 15 años, y desde 2009 van casi 1.200 graduados de las distintas tecnicaturas en fútbol que se ofrecen.


A su vez, tomando Primera y Segunda División hay 28 clubes que compiten en juveniles y “trabajan con jóvenes para su preparación hacia el profesionalismo”; lo destacable es que “para que la misma cantidad de jóvenes per cápita ingresen a este proceso en Argentina y Brasil debería haber 336 y 1.624 clubes profesionales, respectivamente. Hoy en día, en Argentina hay 103 y en Brasil 168”.


Tomando lo anterior, Ceres subrayó una cualidad al mirar a Uruguay como mercado dentro del mundo fútbol: el baby fútbol “engloba a casi el total de los potenciales futuros futbolistas profesionales”; esa “posibilidad de un scouting muy amplio”, junto con “la estimulación desde pequeño de la práctica del deporte, llevan a que Uruguay sea una cantera inagotable de talento”. Además, teniendo en cuenta la cantidad de entrenadores y preparadores físicos, el país “cuenta con los recursos humanos necesarios para la formación de jugadores de fútbol”.


El nuevo modelo de las SAD


La sigla SAD comenzó a tomar fuerza en el fútbol uruguayo en los últimos años, y actualmente 14 de 28 clubes de Primera y Segunda División cuentan con una gestión privada. Los capitales detrás de estos equipos son muy variados, desde el millonario Grupo City en Torque a contratistas de jugadores, como Flavio Perchman en Rentistas, empresarios con similares negocios en otros países, como el argentino Andrés Fassi en Atenas o el sirio-venezolano Edmundo Kabchi en Boston River –acusado por negocios poco claros como prestamista del Málaga español–, y proyectos más humildes con un inversor local, como Plaza Colonia.


El informe de Ceres explicó que una ley de 2001 creó la figura legal de la SAD “como una alternativa a las asociaciones civiles sin fines de lucro, que es la forma tradicional de estructurar los clubes y hasta el momento, la más difundida”. Sobre el funcionamiento de los clubes con gestión privada, se menciona que el contrato “típico implica la cesión del gerenciamiento deportivo de la asociación civil a la SAD” y debe firmarse “por una cantidad de años acordada”, lo que obliga a las personas designadas en el directorio “a cubrir el presupuesto proyectado para todo el ejercicio con los avales financieros”.


Para el desarrollo de este nuevo modelo se destacó como “de suma importancia que la regulación establece la exoneración de todo tributo nacional; esto abarca tanto su funcionamiento en el país como también a la hora de concretar transferencias”. Según la evaluación de Ceres, la normativa “representa una importante ventaja comparativa, especialmente valorada en inversores establecidos e interesados”. Del lado de las instituciones, Ceres menciona que la ley, además de los avales financieros, establece que si el inversor privado decide retirarse “debe compensar económicamente al club”, con lo que se “busca que los objetivos de las SAD sean consistentes a largo plazo”.


Para adentrarse en este nuevo fenómeno dentro de la gestión de los equipos locales los responsables del estudio realizaron “múltiples entrevistas con informantes calificados en el área e interesados en la inversión en fútbol uruguayo” y llegaron a construir, con base en una serie de variables, el índice de conversión de asociaciones civiles a SAD.


Tomando distintas fuentes de datos y haciendo su ponderación, se conformaron ocho variables: tipo y cantidad de patrocinadores como señal de fortaleza del club; valor de mercado de los futbolistas; venta de entradas en los últimos cinco años; apego al barrio de la institución; logros deportivos; calidad de la infraestructura; citación de jugadores a las divisiones juveniles en los últimos cinco años. El índice oscila entre valores de cero y uno; cero “indica la mayor dificultad para convertirse en SAD, y uno la menor”.


Como es lógico, por su poder de convocatoria y otras características, Peñarol (0,01) y Nacional (0,02) son los clubes que el índice ubica más alejados de convertirse en SAD. Todos los demás tienen valores por encima del punto medio, con excepción de Progreso (0,49). Dentro de ese grupo, el índice muestra más complejo que tengan gestión privada clubes ligados a un barrio o una región del país, como Rampla Juniors (0,52) y Cerro (0,53); Cerro Largo (0,51); Villa Española (0,52); Fénix (0,52) y Racing (0,54).


De los 13 clubes con un valor inferior o igual a 0,64 hay tres que son SAD: Rampla Juniors, Racing y Rentistas. En cambio, de los 15 clubes con un resultado mayor o igual a 0,65 hay cuatro que son asociación civil y el único que compite en Primera División, Wanderers, está analizando un acuerdo con Inter Miami, que es manejado por David Beckham.


“Los resultados dan muestra de lo que sucede en la realidad. Buena parte de los clubes que hoy son SAD, o se encuentran en dicho proceso, son considerados como aquellos con mayor facilidad para la conversión”, sentenció Ceres.


El informe también incluyó un análisis FODA del fútbol uruguayo. En el ítem de fortalezas aparece “la marca de Uruguay como país generador de grandes futbolistas”, “la estructura existente a nivel de fútbol infantil y juvenil” y “la existencia de la figura de las SAD a nivel jurídico, que alienta la inversión” de privados. Del lado de las debilidades se menciona que “el torneo local es poco competitivo a nivel internacional”, que “las hinchadas están muy concentradas en dos equipos”, que “los dirigentes de los clubes son honorarios, lo que deriva en una baja profesionalización en muchos casos”, y “la baja calidad de la infraestructura con la que cuentan buena parte de los clubes profesionales del país, lo que afecta de manera negativa a la formación”.


De igual forma, se identificaron oportunidades de mejora, como planes para “expandir la venta de los derechos de imagen a nivel internacional, logrando mayores ingresos”, junto con una mayor retribución por “los derechos de televisión”, lo que “mejoraría las finanzas”; también “un mejor relacionamiento con otras ligas” y una profesionalización en la gestión de los clubes.


Para finalizar, las amenazas identificadas para el fútbol uruguayo son que “muchos futbolistas son transferidos a corta edad para culminar su proceso formativo en otros países”, un posible “enfrentamiento entre inversores y contratistas a raíz de intereses a veces contrapuestos”, y que las hinchadas puedan protestar “por decisiones que el inversor decida tomar, lo que dificultaría el accionar de la SAD”.