Mercado de Capitales

Ignacio Munyo

El País, 25 de mayo de 2021

Uruguay necesita inversión para iniciar un nuevo ciclo de desarrollo económico. Hay financiamiento disponible en el sector privado que se podría canalizar hacia la inversión local. Para ello se necesita compromiso en proyectos transparentes con rendición de cuentas de la gestión. Y para ello se necesita al mercado de capitales.

Existe en Uruguay consenso retórico de que hay que impulsar al mercado de capitales, pero hace tiempo que no se avanza. Fue, por lo tanto, una buena noticia el relanzamiento de la Comisión de Promoción del Mercado de Valores, creada en 2009 (Ley 18.627) y reglamentada en 2011 (Decreto 322/011).

Uruguay se “debe como país la existencia de un mercado de valores dinámico: se necesita un liderazgo claro y con un mandato específico que logre en el corto plazo implementar cambios”, decía la ministra de Economía en el acto de relanzamiento de la Comisión. “Es hora de pasar del diagnóstico a la acción” decía el presidente del Banco Central. El compromiso con la causa fue contundente.

El presidente de la Comisión Alberto Estrada, anunció que habrá reuniones mensuales con los operadores del mercado y que el trabajo será permanente. La agenda es amplia y profunda. Hay que adecuar la normativa a la realidad del mercado, tarea siempre compleja. También hay que analizar la promoción tributaria a las emisiones locales.

Fondos para invertir hay. Anualmente, los operadores vinculados a la Bolsa de Valores de Montevideo realizan transacciones por USD 3.000 millones. Las AFAP manejan cerca de USD 15.000 millones, y las asesores y gestores de portafolio radicados en Uruguay más de USD 10.000 millones.

El Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (CEEIC) cuantificó las necesidades de inversión en obras de infraestructura vial para el periodo 2021-24. Las inversiones por proyectos de Participación Público-Privada (PPP) adjudicados serían cercanos a USD 500 millones. Las nuevas obras —la gran mayoría de mejora y mantenimiento de pavimentos— superarían los USD 1.000 millones. A su vez, las estimaciones de otras inversiones, que el gobierno considera de alto impacto en la movilidad y los costos del transporte, superan los USD 600 millones.

Los datos del MEF muestran que las inversiones de Antel, UTE, ANCAP y OSE son bastante inferiores a las realizadas en el pasado, algo que se viene arrastrando desde hace años. La inversión promedio anual desde comienzo de 2020 a la fecha es de 0,9% del PBI, el mismo valor que en 2015-19, cuando fue 1,2% y 1,5% del PBI en 2005-09 y 2010-14. Para alcanzar los niveles previos, se requerirían inversiones de entre USD 500 y 1.000 millones para el periodo 2021-2024. Se podrá discutir el monto, pero no la necesidad de invertir en empresas que operan en sectores clave, y que tienen que brindar un servicio de calidad y a precios competitivos.

El mercado de capitales no solo es una alternativa para juntar los fondos disponibles con las necesidades de inversión pública, sino que también es la forma de generar compromiso con la gestión.

Financiarse en el mercado de capitales implica un esfuerzo extra, así lo acreditan las empresas de propiedad estatal que lo han hecho. Implica preparar información para justificar mejor las inversiones, aceitar mecanismos internos de control y estar dispuestos a responder a las naturales inquietudes de los inversores.

Sin embargo, hay amplios beneficios para la sociedad. Ser transparente, tener una buena gestión financiera y de control interno genera ganancias de eficiencia, lo que se traduce en mejor calidad de servicios. Pero más importante aún, el mercado de capitales exige una rendición de cuentas y un involucramiento de la población que profundiza el compromiso con la inversión. Por ahí hay mucho para ganar.