Relación de cercanía con China “genera ruido”

Búsqueda

El mineral de hierro se enfrenta a una nueva amenaza en China , tituló la semana pasada en su portada el diario de negocios The Australian Business Review , informando sobre la creación de una compañía china en ese sector. Las otras amenazas aludidas refieren a las represalias comerciales que anunció el gobierno de Xi Jinping cuando autoridades australianas pidieron investigar el origen del Covid-19 y la pandemia.

Australia tiene un fuerte vínculo económico con Asia y la relación con los chinos en estos últimos tiempos surgió de continuo en las conversaciones que el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo, mantuvo en su visita a ese país.
“La realidad es, cuando uno les pregunta, dicen que China no es el mejor socio. Es muy difícil tener una relación, no es confiable y hay que tener mucho cuidado con la transparencia de lo que se acuerda”, dijo el economista a Búsqueda . John Howard, primer ministro australiano entre 1996 y 2007, uno de sus interlocutores, identificó a Xi Jinping como el responsable de un cambio negativo en la transparencia en torno a China.
Howard, Martin Ferguson —un expresidente del Consejo Australiano de Sindicatos y referente del Partido Laborista— y el primer titular de la Comisión de Productividad, Gary Banks, “fueron muy contundentes. Uno puede hacer oídos sordos y pensar que somos unos fenómenos y que no tendremos ningún problema con China, o podemos saber que se trata de un jugador muy complicado y hay que prestar mucha atención”.
Entre varios de sus interlocutores en Australia también hubo coincidencia en cuanto a que, para Uruguay, plegarse al Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership (CPTPP) puede ser una opción más recomendable que negociar un tratado directamente con China, como está sobre la mesa actualmente. “El CPTPP es un acuerdo que ya está escrito, se sabe la letra chica, está funcionando y solo es cuestión de adherir. Es más, tiene cosas que obligarían a Uruguay a avanzar en determinados frentes que son controversiales, pero que este gobierno podría dar la batalla con más facilidad que si fuera uno de otro color, como el capítulo de las empresas públicas y las compras gubernamentales. También la adhesión al tratado sobre patentes; puede no convenirle a algún sector puntual que habrá que atender, pero a nivel del país sería muy bueno porque sería progresar”, sostuvo Munyo.
“Después, con China, es casi un misterio. No quiero parecer anti-China, porque no lo soy”, añadió. Marcó que para él “la ruta de la mayor apertura es la que Uruguay debe seguir, pero algunas son más complicadas que otras. Hay que ver si se tiene capacidad para seguir simultáneamente por ambas; si hubiera que priorizar, elegiría por el acuerdo que ya está escrito, el CPTPP”.
Hay, también, razones geopolíticas que sopesar. “No se puede ignorar que hoy el mundo está dividido y lo estará por mucho tiempo más. China se ha posicionado de un lado del mundo. Mientras, hay enormes posibilidades con Occidente, y no es solo comercio sino inversiones que puedan llegar de Estados Unidos, de Europa, del Reino Unido, que miran con mucho interés a Uruguay. Y que les genera ruido una relación de cercanía con China justo en este momento. Es imposible negar que existe una geopolítica que ha cambiado radicalmente a partir de la última reunión del G7 y la OTAN (…). Cuánto puede afectar es muy difícil de cuantificarlo, pero no es nulo”, alegó.
El martes 26, en el marco del Día de la Exportación en el Club de Golf de Punta Carretas, surgió una novedad en torno al CPTPP. El presidente Luis Lacalle Pou anunció que su gobierno pedirá el ingreso a ese tratado; previamente se harán consultas políticas con los socios de la coalición multicolor y el Frente Amplio “para ver si hay un acuerdo básico de avanzar hacia este bloque”.

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El mineral de hierro se enfrenta a una nueva amenaza en China , tituló la semana pasada en su portada el diario de negocios The Australian Business Review , informando sobre la creación de una compañía china en ese sector. Las otras amenazas aludidas refieren a las represalias comerciales que anunció el gobierno de Xi Jinping cuando autoridades australianas pidieron investigar el origen del Covid-19 y la pandemia.


Australia tiene un fuerte vínculo económico con Asia y la relación con los chinos en estos últimos tiempos surgió de continuo en las conversaciones que el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo, mantuvo en su visita a ese país.


“La realidad es, cuando uno les pregunta, dicen que China no es el mejor socio. Es muy difícil tener una relación, no es confiable y hay que tener mucho cuidado con la transparencia de lo que se acuerda”, dijo el economista a Búsqueda . John Howard, primer ministro australiano entre 1996 y 2007, uno de sus interlocutores, identificó a Xi Jinping como el responsable de un cambio negativo en la transparencia en torno a China.


Howard, Martin Ferguson —un expresidente del Consejo Australiano de Sindicatos y referente del Partido Laborista— y el primer titular de la Comisión de Productividad, Gary Banks, “fueron muy contundentes. Uno puede hacer oídos sordos y pensar que somos unos fenómenos y que no tendremos ningún problema con China, o podemos saber que se trata de un jugador muy complicado y hay que prestar mucha atención”.


Entre varios de sus interlocutores en Australia también hubo coincidencia en cuanto a que, para Uruguay, plegarse al Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership (CPTPP) puede ser una opción más recomendable que negociar un tratado directamente con China, como está sobre la mesa actualmente. “El CPTPP es un acuerdo que ya está escrito, se sabe la letra chica, está funcionando y solo es cuestión de adherir. Es más, tiene cosas que obligarían a Uruguay a avanzar en determinados frentes que son controversiales, pero que este gobierno podría dar la batalla con más facilidad que si fuera uno de otro color, como el capítulo de las empresas públicas y las compras gubernamentales. También la adhesión al tratado sobre patentes; puede no convenirle a algún sector puntual que habrá que atender, pero a nivel del país sería muy bueno porque sería progresar”, sostuvo Munyo.


“Después, con China, es casi un misterio. No quiero parecer anti-China, porque no lo soy”, añadió. Marcó que para él “la ruta de la mayor apertura es la que Uruguay debe seguir, pero algunas son más complicadas que otras. Hay que ver si se tiene capacidad para seguir simultáneamente por ambas; si hubiera que priorizar, elegiría por el acuerdo que ya está escrito, el CPTPP”.


Hay, también, razones geopolíticas que sopesar. “No se puede ignorar que hoy el mundo está dividido y lo estará por mucho tiempo más. China se ha posicionado de un lado del mundo. Mientras, hay enormes posibilidades con Occidente, y no es solo comercio sino inversiones que puedan llegar de Estados Unidos, de Europa, del Reino Unido, que miran con mucho interés a Uruguay. Y que les genera ruido una relación de cercanía con China justo en este momento. Es imposible negar que existe una geopolítica que ha cambiado radicalmente a partir de la última reunión del G7 y la OTAN (…). Cuánto puede afectar es muy difícil de cuantificarlo, pero no es nulo”, alegó.


El martes 26, en el marco del Día de la Exportación en el Club de Golf de Punta Carretas, surgió una novedad en torno al CPTPP. El presidente Luis Lacalle Pou anunció que su gobierno pedirá el ingreso a ese tratado; previamente se harán consultas políticas con los socios de la coalición multicolor y el Frente Amplio “para ver si hay un acuerdo básico de avanzar hacia este bloque”.