Relaciones comerciales con el mundo árabe: Uruguay tiene capacidad pero debe prepararse e invertir para jugar en la A

El Observador

Luego de visitar los Emiratos Árabes Unidos (EAU) por primera vez en 2018, el economista Ignacio Munyo, director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), entendió que las relaciones internacionales y comerciales de los países y particularmente las de Uruguay debían dirigirse hacia ahí.


En 2018 Munyo participó por primera vez del foro de negocios organizado por la Cámara de Comercio e Industria de Dubái, la Dubái Chamber of Commerce & Industry (DCCI) y volvió sorprendido a Uruguay. “Encontramos un desierto de oportunidades porque es, en el medio de un desierto una civilización artificial que se creó con inversión, con cabeza y con sofisticación”, contó a El Observador. A su vez, destacó la “buena utilización” de la gran cantidad de recursos petroleros que tienen los EAU.
Tras ese viaje en 2018, junto al entonces embajador de Uruguay en EAU, Nelson Chabén, al foro de negocios y a conocer el predio de lo que en 2021 y 2022 sería la Expo Dubái, el director ejecutivo de Ceres expresó que lo que vino a su cabeza fue “el desierto de oportunidades que se abrían”.


Varios años más tarde, pandemia de por medio, Munyo retornó a los EAU para la apertura de la Expo Dubái 2020 y estuvo los tres primeros días de octubre de 2021 recorriendo la feria de negocios más grande del mundo. Al volver a Uruguay, ya no quedaban dudas, era impostergable que tanto el sector privado como el gobierno uruguayo se adentraran en ese “desierto de oportunidades”.
En esa línea, Munyo organizó desde Ceres la Misión Dubái con la idea de llevar a los socios del centro de estudios a la exposición y acercarlos a ese mundo “nuevo” y “desconocido” que podría generarles cientos de oportunidades a futuro.
En entrevista con El Observador, el economista contó los entretelones de esta misión organizada por Ceres y compartió su visión sobre el futuro de las relaciones que debe entablar Uruguay con el mundo árabe y los cambios que debe procesar el país en general y el sector privado en particular.

Negociar con Medio Oriente: la experiencia uruguaya por Dubái y qué deberes se trajo
Después de estar en el foro de negocios, de hablar con los empresarios y con la Cámara de Comercio e Industria de allá, uno encontraba que hay una complementariedad natural de lo que ellos necesitan que son alimentos naturales, sustentables, que es lo que no tienen y lo que nosotros necesitamos que son recursos. A ellos les sobran los recursos para invertir. Además un factor muy importante es que no hay trabas arancelarias, no es que tienen aranceles como pueden tener otros países como Europa, Japón o Corea para el ingreso de alimentos debido a intereses de protección de algunos sectores internos que producen. Como no tienen producción entonces no tienen nada que proteger y por eso no hay arancel. No hay que ir por un Tratado de Libre Comercio (TLC), no hay que pedirle permiso ni a Brasil ni Argentina ni al Mercosur. Incluso ya Argentina y Brasil, cuando fui en el 2018, quedé impresionado por la cantidad de productos que le venden, ya están mucho más posicionados incluso países que venden productos similares que Uruguay y que están en la misma distancia que Uruguay de Dubái, como Australia y Nueva Zelanda, ya estaban en aquel momento muchísimo más presentes que Uruguay. Eso fue lo que a mí me impresionó mucho entonces dije esto no se conoce, se tiene que conocer, y siempre me quedó en la cabeza de volver a la Expo Dubái cuando se iniciara el 1º de octubre de 2021.


¿Ustedes fueron la última misión uruguaya que fue? En febrero estuvo una grande encabezada por el presidente Luis Lacalle Pou.
En febrero Lacalle Pou junto con cinco ministros fueron al día oficial del país y ahí estuvo una gran delegación de más de 70 empresarios uruguayos que acompañaron. El presidente dejó una muy buena imagen porque estuvo reunido con las dos personas más importantes, el presidente del país que es el jeque de Abu Dabi y el primer ministro que es el jeque de Dubái. Le dieron una atención mucho mayor a la que se le da a un mandatario, hubo un acercamiento muy profundo entre los dos países entonces para nosotros esto fue ideal porque habíamos planificado ir después y que se haya dejado tan alta la vara en el sentido de que haya generado una ola tan grande la presencia del presidente era muy bueno para que un mes después otra delegación de empresarios estuviera de nuevo presente en el mismo lugar. Era ideal para que se vea que esto no es una golondrina que no hace verano y que solo van cuando va el presidente sino que en realidad hay genuino interés de los empresarios uruguayos en generar relaciones comerciales de largo plazo, serias, profundas y duraderas con el mundo árabe y en particular con el hub de Dubái.


Hub de Dubái que abre otras puertas.
Es la puerta de entrada a todo el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (Cceag) formado por Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Es como una especie de Mercosur, una unión aduanera, entonces si entrás en uno ya está entrando en todos. Hay libertad de tránsito de productos entre los miembros y eso es muy importante por lo que uno piensa en un hub para posicionarse.


¿Con todo ese viento a favor es que sale la misión de Ceres?
Aprovechando esa lógica y esa dinámica es que empezamos a movernos hace un par de meses atrás con lo que llamamos Misión Dubái. Empezamos a promocionarlo entre las empresas socias que apoyan a Ceres, hicimos reuniones informativas, hicimos algún evento para que la gente entendiera el tema, previo incluso a que fuera la misión oficial de febrero. Después cuando viene la misión oficial de febrero la gente se interiorizó porque obviamente estuvo en los medios y finalmente terminaron concretando 25 empresarios que se sumaron a la Misión Dubái de Ceres.

¿Qué empresarios?
De todos los rubros productivos, desde la lechería hasta el fútbol uruguayo. La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) acompañó oficialmente nuestra misión. También estuvo el sector de infraestructura, el de logística, el de tecnología, el de salud, el agro en general y el de industria. Fue una misión bien diversa con intereses diversos aglutinados por el empuje que le pusimos nosotros. Nosotros insistimos en que valía la pena. “Juéguensela, guarden una semana en sus agendas para ver este mundo que es tan desconocido para nosotros y que tantas oportunidades nos van a generar en el futuro”, decíamos y así fue que se generó la Misión Dubái de Ceres.


¿Cómo fue la interna de esta misión?
El 20 de marzo nos juntamos en Dubái en un punto de encuentro y de ahí salimos hasta Abu Dabi. El domingo 20 de marzo recorrimos Abu Dabi y dimos el puntapié inicial. Al otro día ya empezaban las jornadas completas en la Expo, entonces fueron dos días, lunes y martes, recorriendo la Expo cada uno con su agenda de reuniones y de pabellones y después miércoles y jueves el Global Bussines Forum donde participamos de conferencias, reuniones, dos días enteros de eventos organizados por la DCCI que hoy tiene 200 mil empresas afiliadas.


¿Cómo acceden a la DCCI?
Es un monstruo gigantesco que organiza este evento todos los años y nosotros hicimos un acuerdo con ellos desde Ceres para llevar nuestra delegación. Ellos fueron con nosotros y entraron los 25 empresarios juntos de la mano de este acuerdo.


Una vez estando allá ¿cómo se gestan las reuniones y los encuentros?
Hay una parte que el propio foro de negocios se encarga de armar que es lo que se llama machine meeting, o sea, reuniones donde uno pone los intereses que tiene y ellos te juntan con gente que tiene el mismo interés. La misma DCCI nos organizaba visitas lunes y martes a la Expo y ya en ese sentido también había oportunidades de negocio. Después cada uno de los empresarios – que son obviamente muy activos – se movió por su cuenta porque son empresarios de primer nivel todos lo que fueron a la misión. Habían armado también sus propias agendas de reuniones allá, cada uno iba con sus agendas más las que se organizaban por el foro y posteriormente las actividades del foro que fueron dos días enteros de conferencias, coffee breaks, almuerzos, cenas, muchos eventos asociados donde obviamente se juntaron a charlar los empresarios, intercambiar tarjetas y perspectivas y generar networking. Esto está muy armado para eso y funcionó muy bien.

¿Con qué se vinieron?
Retornamos el sábado 26 de marzo desde allá, cada uno se trajo cosas distintas, cada uno trajo contactos diferentes, con intensidad y volumen diferentes, todos vinieron sorprendidos de una realidad que no conocían, algunos ya habían ido pero obviamente esto es tan dinámico que cada año que uno vuelve se encuentra con cosas nuevas.


Esto es un proceso que viene desde 2018. ¿Podemos hablar del punto más alto del acercamiento a EAU?
Es un último punto pero es un puntapié inicial porque esto es empujar, empujar y empujar. Nosotros fuimos a explorar solos. Ahora fuimos con más gente de distintos sectores que fue con proyectos propios de inversiones en Uruguay para ofrecer. Se gestaron reuniones entre empresarios uruguayos con inversores de allá que mostraban interés y que deberán seguirlas en los próximos meses. Deberán viajar de nuevo, deberán profundizar esa relación para que finalmente pase lo que tiene que pasar que es que se concrete alguna inversión, pero ahí ya son los tiempos del sector privado y son los temas normales de cualquier negocio entre dos privados de un país y otro que pasa siempre ya que invertir lleva mucho tiempo. Atrás de un negocio hay dos personas que se pusieron de acuerdo, uno de un país, otro de otro, pero más allá de que el gobierno puede abrir una puerta finalmente esto es una relación entre dos personas privadas que están haciendo un negocio que es mutuamente favorable para las dos partes y eso implica que tiene que haber todo un proceso de negociación, de conocimiento y que lo que nosotros queremos es que se concrete porque al fin y al cabo va a significar que haya más movimiento económico y más empleo en el Uruguay y más producción uruguaya que se pueda vender al exterior. Ahora la pelota la tienen los empresarios que son los que están hoy ya en contacto, trabajando, viendo cuál es la mejor forma de que el inversor venga acá o de vender productos uruguayos allá que hay muchas posibilidades también.

¿Y cuáles son los plazos que manejan para poder concretar negocios o inversiones? Entiendo que el vínculo particularmente con los emiratíes requiere mucho trabajo, paciencia y un primer nivel a la hora de sentarse a negociar…
Hay que entender que EAU es un país de un nivel de riqueza altísimo, cinco veces más grande que Uruguay en términos de ingreso per cápita. Todo el mundo sabe que tiene muchos recursos para invertir en todos lados, por lo tanto cuando uno se sienta con alguien tiene que ser consciente que antes se sentó otro equivalente de cualquier punto del mundo que está ofreciendo también invertir en su país. Entonces la competencia es fuerte porque estamos hablando de inversores que se sabe que tienen altísimo poder adquisitivo, tienen un recurso como el petróleo que ha aumentado enormemente de valor en los últimos meses y que tienen la capacidad de elegir. Por ende, hay que estar muy bien preparado y hay que generar confianza que es muy importante.


¿Cómo se genera esa confianza?
Con los viajes, con mirarse a los ojos, con un apretón de manos, un abrazo o una charla. Con estas misiones de Uruguay, logramos que vaya una delegación primero, que al siguiente mes vaya otra distinta y escuchen Uruguay. A nosotros nos pasó varias veces que decíamos que veníamos de Uruguay y nos respondían “ah sí, estuvo acá el presidente y los ministros”.  Eso es muy importante, pues empiezan a escuchar Uruguay como país serio, como un país diferente en América Latina, con una calidad institucional de nivel de la Europa escandinava si uno lo ve en los rankings internacionales y eso lo valoran mucho porque cuando uno quiere hacer una relación comercial de largo plazo como son las que se buscan en estos casos, si bien Uruguay tiene una escala pequeña en comparación a nuestros vecinos, Uruguay le puede ofrecer a estos mercados la confianza de una inversión que se asegura más allá de cambios en los gobiernos. Hemos demostrado en los últimos 37 años de democracia que han pasado todos los gobiernos de todos los partidos y no se han cambiado las grandes líneas con respecto a la inversión extranjera y eso vale mucho. Es con lo que Uruguay hoy se posiciona en estos mercados diciendo “confíen en nosotros, tenemos para darles la seguridad jurídica, la seguridad de su inversión” y al mismo tiempo tenemos complementariedad productiva porque Uruguay produce y de buena calidad, lo que ellos necesitan comprar porque no tienen.

¿Lo que tenemos para ofrecerles a los EAU se centra en producción de alimentos entonces?
Yo hablé mucho con ellos al respecto y lo que dicen es “tenemos una obsesión que es la seguridad alimentaria”, entonces eso es lo primero. Ellos necesitan asegurarse los alimentos que no tienen entonces todo lo que es inversión que tiene asociada una producción de alimentos es para ellos prioritario. Pero no sólo eso, están interesados en cualquier tipo de inversión, mientras sea confiable a ellos les interesa y mientras sea atractivo en un país que es confiable porque se respetan las reglas de juego, ellos buscan diversificar también. Hay que pensar que cuando abundan los recursos como es en el caso de ellos, quieren invertirlos de la mejor manera posible y en distintos sectores, por tanto hay oportunidades para todos desde los emprendimientos inmobiliarios pasando por la infraestructura y hasta la salud. Hay interesados en invertir obviamente que con estándares altos de calidad.


¿Podrían vernos como un hub logístico para acceder a la región?
Ellos piensan en todo, ahí depende de qué le ofrecemos y cómo lo hacemos. De cómo se le presentan los proyectos, que tienen que ser con altísima calidad de presentación, de profesionalidad, de los términos y las condiciones, de cuáles son las estimaciones de demanda, qué proyecciones futuras hay. Eso es muy importante porque estamos hablando de mucho nivel, van todos los mejores a ofrecerles, entonces tiene que estar a la altura del nivel que es hoy Dubái y que uno solo lo puede ver si va. Hay que ir y darse cuenta cuál es la A, si uno quiere ir a jugar en la A, hay que prepararse para jugar en la A, no es la B esto.

¿Está capacitado Uruguay para jugar en la A?
Uruguay tiene capacidad pero tiene que prepararse y tiene que invertir, el empresario que quiera ir tiene que prepararse y tiene que ser consciente de que no es soplar y hacer botellas sino que lleva tiempo e inversión, que va a tener que viajar varias veces y va a tener que preparar muy bien los proyectos porque al lado de ese proyecto hay otro muy bien preparado de otro país que está sobre la mesa del mundo entero, no es que compite solo con América Latina sino que compite con todo, Asia, África, Europa central, India y Pakistán que están ahí al lado también. Cualquier tipo de proyecto mundial está sobre la mesa y ellos los miran.


¿El gobierno cómo debe trabajar para propiciar estos acercamientos y potenciarlos?
La cancillería con los embajadores que han estado y están en EAU han hecho un gran trabajo porque han logrado hitos importantes, por ejemplo la exención de la visa que es algo que simplifica. También hay un acuerdo ya firmado con el país para evitar la doble tributación y para tener protección de inversiones, por lo tanto, a nivel de lo que es el trabajo oficial del gobierno ya se ha hecho mucho. En la medida de que no hay aranceles, no es necesario avanzar con un TLC, te diría que a esa altura la pelota la tiene el sector privado y tiene que hacer el gol. Está ahí el arco, está el penal y está para hacer el gol, hay que hacerlo, no errarlo y para hacerlo hay que estar concentrado, tranquilo, mirar donde uno la va a colocar y pegarle. El gobierno ya dejó la mesa muy bien servida con esta misión oficial en febrero.