“Tiempos de cambio”: la actualidad política marca un punto de inflexión

Por Romina Andrioli, Especial para CERES Blog

En la vorágine cotidiana, pocas veces tenemos tiempo de sentarnos a reflexionar sobre el momento que estamos viviendo. El nuevo libro de Tomas Linn, “Tiempos de cambio”, es un invalorable aporte en ese sentido: permite una reflexión serena y con gran perspectiva del momento clave y trascendente que transita nuestro país en materia política. ¿Es este un punto de inflexión, un cambio trascendente, un quiebre en la rica historia política que caracterizó al país desde el regreso de la democracia? Linn sostiene que sí, y para eso reflexiona como periodista y analista, y anota varios aspectos a tener en cuenta.

Más allá del cambio de signo político que se inició en 2019 con el triunfo de Luis Lacalle Pou, que quizás es lo más trillado, el libro de Linn nos permite ver el recambio de las principales figuras políticas que se está dando en Uruguay y todo lo que esto conlleva.

A lo largo de las páginas, hace la lista de los liderazgos de salida y los de entrada. Entre los primeros, menciona a Julio María Sanguinetti, Tabaré Vazquez, José Mujica, Luis Alberto Lacalle Herrera, Danilo Astori… políticos que marcaron y tuvieron un rol fundamental en estos 35 años de democracia pero que – como bien dice- son una generación que “con su estilo, su cultura, y su forma de concebir la política dio por terminada su tarea”. De ahí la “retirada en simultáneo” que se da; o bien porque entendieron que se viven otros tiempos y que tienen que ceder esos lugares, o bien porque fueron forzados por la realidad de sus propios partidos o de sus contrincantes.

Esa renovación de figuras, en prácticamente todos los partidos, incide en la política que vemos hoy en día: son nuevos liderazgos, que no dejaron atrás las ideologías, pero – como dice el autor- son más pragmáticos y manejan otros tiempos.

Creo que nadie había puesto recaudo, por ejemplo, en que los nuevos cuadros políticos y principalmente los nuevos hacedores de política pública son formados en universidades y en general con masters o doctorados en el exterior. Eso – sostiene Linn que hace un repaso minucioso de sus currículums y trayectorias- les ha dado una visión del mundo y les hace tener una cabeza más abierta. En la lógica de hoy, las universidades son usinas de ideas y de talentos, de donde la política empieza a nutrirse cada vez más, tal como sucede desde hace años en otras partes del planeta.

Linn hace una puesta a punto y reflexiona además sobre los últimos años de cada partido político y el momento histórico en el que está cada uno para enfrentar estos “Tiempos de cambio”; sus desafíos, sus fortalezas, sus debilidades.

Analiza la llegada de la pandemia y lo que implicó para un gobierno que llevaba apenas 13 días de gestión. El mundo dado vuelta y, de ahora en más, un mundo diferente. Impensado.

Pero no todos son tiempos de cambio, sostiene Tomás. Los sindicatos – dice- no se han adaptado a esta nueva era, aunque tampoco permanecen en un tiempo anterior: están “en su propia burbuja”. 

Y tampoco – agrega Linn- ha podido cambiar el abordaje del pasado reciente. Pese a todos los cambios en esas otras áreas de la política y la sociedad eso sigue allí, “intacto, mal resuelto”. Nos sigue complicando y nos hace vivir esos hechos –aun para quienes no habíamos nacido en el retorno a la democracia- como si fueran acontecimientos del fin de semana pasado. “Se trata de una generación que no vivió esa realidad, que sólo sabe de ella por relatos distorsionados, que quiere proyectar el país hacia un futuro pero no puede liberarse de un pasado que no es de su confección, y que la arrastra hacia donde no quiere”, señala.

¿Por qué sostiene Linn cada una de estas cosas? ¿Qué argumenta para respaldar su visión? Sugiero que leas el libro, analices los comentarios y concuerdes o discrepes, con la libertad que Linn promueve. Porque es esa la mejor manera de enriquecer el debate democrático con respeto, tal como se lo propone.