Uruguay como vía de escape al primer mundo

Por Stephen Milder, estudiante avanzado de Comunicación (Universidad de Montevideo) y de Economía (UdelaR).

Salen desde Cuba hacia Guyana, allí pagan una cuantiosa suma de dinero a los “coyotes” para que los trasladen por tierra hasta Uruguay. En el camino el chofer les exige otra paga bajo la amenaza de no continuar y dejarlos varados. Terminan aceptando y unos días después ingresan a nuestro país por la frontera, bajo la condición de refugiados, a la que poco tiempo después renuncian para iniciar los trámites que le otorguen la residencia legal.

La historia de dos cubanas que entrevistamos para el informe “CERES Analiza – República de Inmigrantes” de diciembrees la de muchas personas que llegan a Uruguay por esta vía.

La habitación es pequeña. De un lado hay dos camas de una plaza y una televisión. Del otro lado un ropero, la heladera, la mesada y la cocina. Bajo las ventanas hay otro mueble para almacenar objetos indispensables. Todo está contenido en un espacio de unos de veinte metros cuadrados en una pensión irregular ubicada en el centro de Montevideo. Pagan 11.000 pesos mensuales de alquiler, algo más de la mitad del salario que recibe una de ellas.

El sacrificio tiene un objetivo: obtener la residencia en Uruguay para luego poder marcharse legalmente a Estados Unidos.

¿Por qué se van de Cuba?

—Por la situación económica del país. Nosotros en Cuba ganamos un salario mínimo de 250 pesos nacionales, unos 10 dólares mensuales que no nos da para vivir.

¿Y por qué eligieron a Uruguay?

—Por las facilidades que Uruguay nos brinda con la residencia. Nos dan papales para poder ir a Cuba y volver a salir. Otros países no nos dan esa posibilidad.

Es cierto que Uruguay brinda condiciones favorables para la población migrante en comparación con el grueso de los países latinoamericanos, a pesar de algunos trámites de residencia que se demoran y un sinfín de requisitos –a veces fuera de alcance- para revalidar estudios terciarios.

La conformación de Uruguay solo puede ser entendida por el fenómeno migratorio de aquellos que llegaron forzados por las circunstancias, o de quienes vislumbraron nuevas oportunidades, en otros tiempos y circunstancias.

Ahora, con diferentes fenómenos migratorios en desarrollo en la región, tenemos el desafío de abrirles las puertas a nuevos inmigrantes: a aquellos que vienen a invertir, a quienes vienen a producir, y a quienes llegan apenas a buscar un lugar para sentir tranquilidad.

Necesitamos que vengan, que se integren, que sean uno más de nosotros y que vean a Uruguay como una tierra para asentarse, y no solo como una vía de escape a otro lugar.

Por eso es indispensable eliminar restricciones sociales, culturales y sobre todo burocráticas, para que quienes decidieron venir aquí tengan la libertad de brindar más de sí a nuestro país.